Cap. 421. 10-5-2026

Visita a dos joyas del Mar Negro en Bulgaria

2. Nessebar (16)

Hoy hemos alcanzado el extremo oriental de nuestro viaje, con la visita a dos de las perlas del Mar Negro en Bulgaria: Sozopol y Nessebar. Antes, en la mañana, mientras unos iban a trotar, otros hemos recorrido nuevos rincones de Veliko Tarnovo, entre ellos la Catedral de la Natividad de la Virgen, donde hemos entrado mientras casualmente se celebra el oficio ortodoxo. Algo de ecuménico tienen todas las religiones…

VER GALERÍA DE FOTOS

Ya reunificado el grupo en el hotel, alrededor de las once de la mañana hemos salido hacia el Mar Negro, con una sola y breve parada para estirar las piernas.

Sozopol y Nessebar son dos de los principales destinos turísticos en el Mar Negro búlgaro, entre otras cosas porque al atractivo de sus playas suman el de sus cascos históricos. Sozopol está al sur de Burgas, la gran ciudad de la zona, y Nessebar al norte. Si por circunstancias del viaje solo se pudiera visitar una de las dos, Nessebar tiene más chicha, y de hecho es Patrimonio de la Humanidad por su riquísima historia, mucha de la cual todavía está presente en forma de abundantes iglesias en su parte antigua, un par de ellas de mediados del primer milenio.

En Sozopol hemos comido en uno de los pocos restaurantes que hay abiertos, pues hasta dentro de unas semanas no estará toda la hostelería de la zona a pleno rendimiento. Como estamos en la costa, nos hemos dado un pequeño homenaje de pescado. En coche nos hemos desplazado a toda la zona realmente bonita de Sozopol, que hemos recorrido en un paseo de algo más de media hora. Las casas de madera son la imagen más característica de la localidad.

VER GALERÍA DE FOTOS

El viaje hasta Nessebar es de algo menos de una hora. Antes de llegar hemos parado en un supermercado para cenar después en nuestra casa, situada en la parte nueva de la ciudad. Hemos hecho básicamente lo mismo que en Sozopol: dar una vuelta por lo más bonito de Nessebar, situado todo ello en una península a la que se accede por un puente. Es preciosa, aunque a nivel turístico está todavía a medio gas o menos, lo que no nos preocupa.

En la misma orilla del Mar Negro hay bastantes bares y restaurantes. En uno de ellos es donde hemos hecho nuestro gasto en la comarca. No ha faltado un buen plato de mejillones, producto de obligado consumo pues en esta parte del mundo se recogen y consumen millones de ellos.

La tarde-noche estaba bien agradable. Aquí es una hora más que en España. Hemos caminado a casa, un paseo de unos 20 minutos, para estar en ella a las diez de la noche y ver el Barcelona-Real Madrid. El camarero que nos ha atendido está convencido de que los de Flick van a ganar hoy la Liga.

VER GALERÍA DE FOTOS