Blog | Por Sergio Tierno / Viajes, geografía, deportes y curiosidades

23-2-2024

Tardajos de Duero también tuvo barca y podría volver a tenerla

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A raíz del reciente reportaje que publicamos sobre la barca de Ituero, nos gustaría ‘recuperar’ algunas barcas más de las que existieron en la provincia de Soria para cruzar el río Duero sin necesidad de tener que ir al puente más cercano, que en muchos casos no estaba precisamente cerca. Aquí va el reportaje de Tardajos de Duero, y tenemos pendientes también los de Matute de Almazán y Vildé.

VER FOTOS DE LA BARCA DE TARDAJOS DE DUERO

Había más barcas en Soria, y lo bueno es que todavía quedan muchas personas vivas que las recuerdan, porque siempre era más fácil construir una pequeña barca que un gran puente, y el Duero no deja de ser un gran río por más que aquí en la provincia de Soria esté recién nacido. Quien tenga recuerdos y, sobre todo, fotos de algunas de las barcas sorianas, gracias por escribir al correo electrónico [email protected] o al wasap del teléfono 677536591.

Hecha esta introducción, vamos con el reportaje de la barca de Tardajos de Duero, una barca doblemente afortunada pues de ella todavía se conservan fotos (las tres que acompañan este reportaje), y las comillas que acompañan la palabra ‘recuperar’ en el primer párrafo podrían no ser necesarias, porque la intención del alcalde, José Ignacio Blázquez, es construir otra barca como la entonces existente para volver a cruzar el río Duero.

Eusebio y José Ignacio
Eusebio y José Ignacio

Lo primero que me apetece resaltar de esta barca de Tardajos es el paraje en el que se encuentra. Al contrario de la de Ituero, que está casi al lado del pueblo, la de Tardajos está a unos dos kilómetros. Solo atravesar la dehesa del pueblo para llegar al lugar en el que encontraba la barca ya merece la pena. Menudo paisaje…

Estuvimos allí acompañados también por Eusebio, que a sus 83 años conserva recuerdos bien nítidos de aquella barca. Justo en ese lugar está todavía una construcción que era la que utilizaba el barquero para resguardarse del frío y del calor, y para hacer menor largas las esperas. A esto último también ayudaba el huerto que tenía al lado, y en el que crecían algunos árboles frutales como guindos. En esas mismas orillas del Duero crecían y crecen las vergazas, un endemismo de la Península Ibérica con el que los vecinos de Tardajos fabricaban en su día escobas que luego subían a vender en Soria capital. Todavía elaboran alguna vez una de estas escobas.

Lo que también se conserva en Tardajos de Duero es la gran maroma original con la que se movía la barca de una orilla a otra del Duero. Aunque la denominen maroma, en realidad son grandes eslabones de hierro. El conjunto tiene que pesar una barbaridad. Hace años, alguien se la llevó a su casa. Después, también sin decírselo a nadie, la devolvió. Ojalá hicieran eso mismo los expoliadores que ahora pudieran estar leyendo estas líneas.

Como ya se dijo en el reportaje de Ituero, hasta mediados del siglo pasado no había puentes sobre el Duero entre Soria capital y Almazán. A cambio, los vecinos de las localidades conocían algunos vados por los que era posible cruzar con los carros llenos de mies, vados en los que el agua no cubría mucho más arriba de las rodillas. En algunos pueblos cercanos, como Ribarroya, todavía hay personas que cruzan el río con sus máquinas.

Sin embargo, antaño, no siempre era posible cruzar dichos vados, o por el exceso de agua del río o por la carga que quisiera acarrearse. Para eso estaba la barca. Cuando se construyó el puente de Tardajos en los años 60, en los días de la concentración parcelaria, la barca dejó de tener su utilidad original, aunque todavía la empleaban ocasionalmente con fines recreativos.

Un par de riadas se le llevaron aguas abajo. La primera vez, se bajó con unos tractores para devolverla a su lugar original. La segunda vez ya no fue posible evitar que se pudriera.

La barca de Tardajos tenía un intenso movimiento en su día debido a que el término de la localidad es muy grande, y al otro lado del Duero había mucha siembra de cereal y patatas. También se metían en la barca alrededor de 50 ovejas, pues del centenar de familias que llegaron a habitar el pueblo, muchas tenían ganado ovino.

La barca, en pleno funcionamiento
La barca, en pleno funcionamiento

Pero no solo los trabajadores del campo empleaban la barca por necesidad. A la escuela de Tardajos de Duero acudían tanto los hijos de la familia que llevaba el molino como los hijos de las familias que trabajaban en la granja de Blasco Nuño, que tenían que andar algunos kilómetros hasta la orilla del río, cruzarlo en esa barca, y seguir caminando hasta la escuela ese par de kilómetros reseñados al inicio. Este tramo del Duero es el camino más corta hacia Alconaba. Cerca del molino, además, hay un paraje que se llama la Vuelta de la Barca

Ahora, en estos días finales de febrero, ya se ven los narcisos en las cercanías de la casa del barquero. Los dos ‘puertos’, el de la margen derecha y el de la margen izquierda, están cubiertos de vegetación. Hay incluso una especie de trampa para coger los dañinos visones americanos. Sí se conservan, todavía más grandes, los árboles en los que se amarraba la maroma, y en los que podría volver a amarrarse si prospera la idea, con el beneplácito de la Confederación Hidrográfico del Duero, de recuperar esa barca y acompañarla con una sencilla playa fluvial.

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