Cap. 405. 27-30-1-2026

Ruta por Italia: Pavía, Cremona, Piacenza, Parma y voleibol

6 Castell'Arquato (17)

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Si ahora me dijeran que, desde mañana y durante el resto de mi vida, solo podría viajar a un país diferente a España, pero tantas veces como quisiera, la decisión sería fácil y está ya tomada: Italia. Naturaleza, gastronomía, fauna, montañas, mar, gastronomía, deporte, patrimonio, pueblos bonitos… y, todo ello, además, cerca de España. Como un día me dio por contar las veces que he salido al extranjero, creo que esta es mi novena vez en el Bel Paese.

Martes 27 de enero

De todas ellas, esta es la segunda motivada por el voleibol. La primera también fue en enero, en el año 2000, cuando visitamos Venecia y Udine para ver el partido del Numancia contra la Sisley de Treviso. Dentro de unos párrafos veremos el destino de este viaje.

Hoy martes hemos volado con Lucía, María y Victor a las 7.30 en el vuelo de Iberia 0671 entre Madrid y Milán Malpensa. Cuando las nubes lo han permitido, se han visto impresionantes los Alpes a la izquierda pues, aunque no lo parezca, las más altas y famosas montañas alpinas son también italianas o casi: Cervino, Monte Bianco, Monte Rosa…

Desde Milán, después de coger el coche, hemos hecho cuatro paradas antes del destino final. La primera ha sido muy cerca, en Cassinetta di Lugagnano, para dar un paseo por el Naviglio Grande, tomar un café en el poliédrico Banjo, leer 'La Gazzetta dello Sport' y circular algunos kilómetros por el carril-bici paralelos a ese importante Naviglio que llega hasta Milán. En varios momentos del camino hemos visto cerca del coche unos grandes roedores, castores habríamos jurado, pero me temo que son coipos, especie invasora en la zona.

La segunda parada ha sido auténticamente monumental, para ver uno de los conjuntos artísticos más importantes de Lombardía, la impresionante Cartuja de Pavía que, casualmente, acaba de ver hace menos de un mes cómo se iban de allí los monjes cistercienses que la habitaban. Antes, eran ellos los que ejercían de guías y, según he leído, de manera gratuita. Ahora, gestionada por el Ministerio de Cultura, el precio es de diez euros. Leo que los monjes se fueron el 1 de enero disgustados por los nuevos horarios propuestos por el Gobierno. Más allá de todo eso, merece la pena llegar hasta allí un día invernal y entre semana para imaginarse esa vida monástica.

Ya había hambre y no podíamos tontear con la hora, lo que nos ha obligado a una tercera e imprevista parada en San Martino in Strada, donde habíamos visto que una ‘trattoria’ no cerraba antes de las 14.30 como casi todas las demás. Se llamaba Giorg, una especie de santuario histórico del Torino, equipo del que son fans absolutos sus propietarios, los Moretti. Ha sido una parada muy divertida.

La cuarta y última sí estaba totalmente planificada, Cremona, todavía en Lombardía como todo lo anterior. No nos ha dado tiempo a mucho pero sí a lo fundamental: ver varias tiendas de violines, comprar turrón y quedarnos boquiabiertos con toda la Plaza del Comune y los diferentes monumentos que la rodean. Estaba preciosa en este inicio de la noche ligeramente lluvioso. Por unos minutos no hemos llegado al horario de apertura para subir al Torrazzo di Cremona, altísimo campanario de 112 metros. 502 escalones nos hemos ahorrado.

De allí, directos en nuestro FIAT a Piacenza, donde el Grupo Herce Soria juega mañana contra el equipo local, Gas Sales Bluenergy, el partido de vuelta de los octavos de final de la Copa CEV. De hecho, nuestro primer destino en esta ciudad ya de la Emilia-Romaña ha sido el pabellón polideportivo donde se juega mañana el partido, el PalaBancaSport. Allí ha entrenado el equipo y allí sueña con remontar mañana. Ya veremos. En principio, para nosotros será un día de menos kilómetros.

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Miércoles 28 de enero

Hoy hemos visitado menos sitios que ayer, algo que tampoco era complicado. Hemos estado en dos. Después de dormir las horas que nos merecíamos en nuestro céntrico apartamento, hemos ido a recoger a María al hotel Nord donde se aloja el Grupo Herce Soria. Desde allí mismo, y después de saludar a Davi Tenorio ‘Pequeño’, hemos elegido el destino que queríamos conocer, dentro de los numerosos pueblos de la Emilia-Romaña famosos por sus castillos.

La localidad afortunada con la visita de los cuatro mismos expedicionarios de ayer ha sido Castell'Arquato. El día estaba entre lluvioso y neblinoso, es miércoles y enero, así que había cuatro turistas en este precioso pueblo: nosotros. Castell'Arquato pertenece también a la Asociación de los Pueblos Más Bonitos de Italia, igual que ayer Cassineta di Lugagnano. El de hoy es como más espectacular. El conjunto arquitectónico y la estructura de las calles es la misma que la de hace mil años, con las correspondientes mejoras. Toda la zona alta del pueblo es una maravilla empedrada y con numerosos establecimientos que hoy estaban cerrados, así que hemos tenido que bajar al pueblo nuevo para tomar un café en La Stazione, junto al desbocadísimo hoy torrente Arda. Qué bonitos suelen ser también los bares de Italia…

Castell'Arquato se encuentra equidistante entre Piacenza y Parma, y solo un poco más lejos de Cremona. Pasada la una del mediodía hemos regresado a Piacenza, a unos tres cuartos de hora. Ayer no nos dio tiempo a ver nada. Hoy sí hemos dado un paseo tampoco muy extenso por sus calles y plazas principales. La primera plaza principal es la de Los Caballos, Piazza dei Cavalli, rodeada de majestuosos edificios entre los que descuella el Palacio Gótico. Hemos tomado café justo al lado, en el Barino. Si vais, entrad a su patio interior, que es el que merece la pena. La comida ha sido en esa misma plaza, en el Café Mazzini.

La segunda plaza que hemos conocido ha sido en la que se ubica la Catedral, llamada igual, Piazza Duomo. Al igual que en la de Los Caballos, nos la imaginamos especialmente hermosa en Navidad, pues todavía cuelga toda la iluminación, aunque apagada. En esta plaza, frente a la Catedral, es muy agradable el soportal lleno de bares y tiendas. Desde ahí hemos regresado por otro lugar hasta nuestro apartamento, por una de las largas calles adoquinadas y jalonadas por palacios a ambos lados. Se dice ‘Piacenza, ciudad de palacios y provincia de castillos’, y lo hemos podido comprobar sobradamente en ambos casos. Se puede entrar en muchos de estos palacios, que ahora parecen la mayoría bloques de viviendas, a ver sus patios con columnas.

Hemos estado una media hora en el apartamento, para adecentarnos y recoger algunas cosas antes de ir de nuevo al PalaBancaSport. Allí, el Grupo Herce Soria ha perdido 3-1 contra el equipo de Piacenza (1-3 en la ida en Soria), con lo que el equipo queda eliminado de la competición europea después de haber vivido esta gran experiencia en Italia. Allí en el PalaBanca hemos coincidido con la familia de Cremona que lleva a Soria en su corazón: Lucia, Emanuele, Caterina, Marta, Giuseppe.

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Jueves 29 de enero

Ayer nos acostamos tarde porque el partido empezó a las 20.30. Hoy, ya sin María, nos hemos levantado más bien pronto porque teníamos una cita a las 9.30 de la mañana en Parma, a una hora de camino. Más concretamente, la cita era entre dos localidades situadas al lado de Parma, Colormo y San Polo di Torrile. En la primera se encuentra el gran Palacio de los Duques de Parma y Piacenza, levantado un siglo antes de que la segunda mujer de Napoleón, María Luisa, lo utilizara como residencia de descanso por sus jardines, lagos… No hemos ido por ausencia de tiempo.

Donde sí hemos ido ha sido, en San Polo di Torrile, a ver el cuartel general de la marca italiana Erreà, la misma que viste al Numancia desde hace 20 años. Nos la ha enseñado David Ramón, jefe de operaciones de Erreà en la Península Ibérica desde hace 11 temporadas. Erreà es una marca única en su estilo porque se encarga de todo el proceso de fabricación de sus prendas, dentro de unos altísimos niveles de calidad, diseño y sostenibilidad. De los 340 equipos profesionales con los que trabaja, el Numancia es el que mantiene la segunda relación más larga, solo por detrás del Cheltenham inglés, con el que lleva tres décadas. Erreà fue fundada en 1988 por su actual presidente, Angelo Gandolfi, y la visita ha merecido un reportaje mucho más extenso porque hemos estado dos horas y media, hasta las 12.00. Pronto lo publicaremos.

Desde allí, y gracias a las indicaciones del valenciano David, que la conoce bien, nos hemos encaminado a la ciudad de Parma, de cuyo centro estábamos a un cuarto de hora. Qué diferencia con ayer… Nos ha hecho bastante sol y una temperatura ampliamente por encima de los diez grados, muy disfrutona. En nuestro paseo por la ciudad del Parma Calcio 1913, cuyo estadio también hemos visitado de camino al aeropuerto, hemos contemplado por fuera sus principales monumentos: el Palazzo della Pilota, el Teatro Regio, la Catedral de la Asunción, el Baptisterio anexo de San Juan Bautista o el Palacio del Gobernador con la estatua de Garibaldi y con el precioso reloj solar astronómico en su fachada. Había mucho ambiente matutino en la ciudad.

La gastronomía también ha tenido un papel muy importante durante nuestra corta estancia en Parma. Hemos comprado un poco de queso, por supuesto parmesano. Nos hemos comido nuestro primer y último helado del viaje, no importa que estemos en enero. Y, por último, nos hemos comprado tres bocadillos también buenísimos para comérnoslos en el aeropuerto de Malpensa. Desde su Terminal 1 hemos volado en el Iberia 0676, hacia Madrid, a las 19.10, para poner fin a este breve pero grande y cundido viaje por la bella Italia.

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Viernes 30 de enero

A las 1.15 ha partido nuestro ALSA entre el aeropuerto madrileño y Soria. Ayer comimos y cenamos en un aeropuerto. Quizás fuera la primera vez, quizás no, esperemos que no sea la última.