Resumen del viaje a Cambrils: castells, playa, ñamñam, turismo y atletismo
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Da gusto empezar un mes con un viaje. En 2025 creo que es la segunda vez que lo hago, después de los seis días por Kuwait y Bahrein en enero. Qué gusto empezar un año así… En este mes de agosto no hemos tomado vuelos ni hemos salido de España. De hecho, el detonante del viaje ha sido una vez más el Campeonato de España de Atletismo en categoría absoluta, que se ha celebrado del 1 al 3 de agosto en Tarragona por primera vez en la historia.
Nuestro viaje ha durado un poco más, del 1 al 4, para disfrutar completa la última jornada, la del domingo por la tarde. Hemos viajado con Jorge y Sergio, con los que ya había estado en anteriores ediciones de este campeonato. Y, en vez de buscar alojamiento en la capital de la provincia más meridional de Cataluña, lo hemos hecho en una de sus poblaciones costeras más conocidas: “Bajaus, ya hemos llegado a Cambrils”.
Y fue allí precisamente, en Cambrils, donde nos manejamos todo el viernes. Después de parar en el área de servicio de Los Monegros, donde nos encontramos con los primeros sorianos del viaje (Asun, José Ángel, Juan Carlos, Reyes), llegamos al hotel a mediodía. Ya había hambre, la cual fue saciada en el puerto, con un abundante menú de tapas marineras.
Por la tarde, después de un rato de playa, optamos por ir al Cambrils interior, el que se encuentra a unos minutos a pie del Mediterráneo, Riera de Alforja arriba. Quizás mucha gente que va a Cambrils no visita esta zona, lo ignoro, pero es bien bonita como ya nos avisó la recepcionista de nuestro hotel al regalarnos el mapa turístico de la localidad.
Allí estuvimos, en la Plaça de la Vila, con tan buena suerte de que eran las fiestas del Barri Antic, del barrio antiguo. No nos quedamos hasta el pregón, que era a las diez de la noche, pero sí vimos el ensayo de la Colla Castellera Xiquets de Cambrils. Los castells tienen altísimas dosis de emoción y belleza, rematadas por ese toque de peligro y riesgo. Desde allí, tomar algo por el abarrotado paseo marítimo (nuevo encuentro con sorianos, Manuel), helado o crepe, y hotel.
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El sábado fue el primer día que visitamos el Estadio de Atletismo Campclar Natalia Rodríguez. Después de coger la acreditación almorzamos en el Abril, el bar donde hemos pasado bastantes ratos en este fin de semana, los suficientes para intimar con algunos de sus parroquianos y seguir sus consejos culinarios y de desplazamiento por Tarragona.
Así, después de esta jornada matutina de atletismo, fuimos en autobús hasta el puerto del Serrallo, la esencia marinera y pescadora de Tarragona. Después de tomar un improvisado y afortunado vermú con Emma, Eva y José María, comimos en el Áncora, esta vez una paella, crema catalana, sorbete, tarta de queso… Fue necesario bajarla con un paseo antes de regresar en taxi al estadio, porque los autobuses iban llenos debido a la coincidencia de este Campeonato de España de Atletismo con el importante Cupra Costa Daurada Tarragona Premier Padel P1, justo al lado, en el Palau d'Esports Catalunya.
Después de ver carreras, saltos y lanzamientos, volvimos en coche a Cambrils para repetir la logística del viernes, que a su vez sería la misma del domingo por la noche.
El domingo por la mañana el cuerpo nos pidió madrugar y cumplimos su deseo con un paseo por la costa de Cambrils mientras veíamos el imparable ascenso del sol. No estábamos solos. Otros habían madrugado como nosotros y otros no lo habían hecho pero ahí estaban.
La mañana del domingo era el momento estelar del fin de semana atlético para nosotros, con la final del 1.500 femenino. En ella, Marta Pérez fue segunda, por detrás de Esther Guerrero y por delante de Águeda Marqués. Esos momentos previos a las grandes finales del mediofondo son indescriptibles, lo mismo que las vueltas finales.
Para cambiar de zona turística dentro de Tarragona ciudad, esta vez fuimos al centro, a la zona de la Catedral, de los restos romanos y de la gran Plaça de la Font o Plaza de la Fuente, que impresiona por su gran tamaño y por su marcado carácter rectangular más que cuadrado. Cuando he ido a buscar sus medidas, aparte de que no las he encontrado, pone que es más bien trapezoidal.
Eso es lo de menos. Lo importante es la gran animación que hay en esta inmensa plaza, que recordaba de mi anterior visita a la ciudad en 2018. De hecho, y como ya era hora para ello, allí mismo comimos, en el Mistral, una fideuá con alioli a la que no pudimos encontrarle pegas.
De camino hacia el coche, completamos el recorrido pasando por la Catedral y por varias pequeñas plazas muy bonitas. De tarde-noche, el ambiente tiene que ser buenísimo en toda esta zona central. Pero a esa hora hacía calor y faltaba un rato largo para el inicio de la jornada vespertina del Campeonato de España de Atletismo, así que optamos por volver a nuestra casa en Cambrils, playa, café…
Terminado todo ello, volvimos a Campclar para ver esta jornada final del campeonato, con los cuatro relevos como siempre como colofón, un colofón espectacular para el atletismo soriano gracias al oro en el 4x400 del Atletismo Numantino. Y poco más que explicar. El coche nos dejó de nuevo en Cambrils para nuestro último paseo nocturno.
Este lunes, tras la carrera continua de parte del grupo, hemos dejado el hotel. Nuestra última parada, como casi siempre con gastronomía incluida, ha sido en el municipio de Vilaseca, al que pertenecía el ‘barrio’ de Salou hasta 1989, antes de segregarse cuando ya era uno de los grandes focos turísticos del Mediterráneo. En Vilaseca hemos quedado con Marta y Nacho para regresar a Soria después de este fin de semana largo tan cundido y entretenido. Ni que decir tiene que donde hemos parado a echar gasolina, de nuevo en Los Monegros, hemos vuelto a ver conocidos, Antonio y Jesús, porque estamos en agosto y poca gente se queda en su casa.
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