Cap. 407. 25/26-2-2026

Posible ascensión a la montaña más alta de la Sierra Calderona en Valencia

3. Ascenso al Gorgo (5)

Cuando se levanta uno antes que el sol los días duran un poco más de 24 horas, quizás 25 o 26. Eso es lo que me ha sucedido este jueves. Ayer miércoles fui en coche desde Soria hasta el ya conocido albergue de El Río en Cella (Teruel), donde llegué todavía de día. Me dio tiempo a regresar a su preciosa e importantísima fuente, nacimiento del Jiloca y abastecimiento para varios pueblos de la comarca. Además, subí a la parte alta del pueblo, donde pude comprar algo en el supermercado, tomar algo y escuchar los ensayos nocturnos para la inminente Semana Santa. Teruel es tierra de tambores.

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Me acosté nada más debutar César Palacios con el Real Madrid en Liga de Campeones, de modo que esta mañana no he dejado que sonara el despertador, y eso que lo había puesto bien temprano. Alrededor de las 8.30 estaba en la episcopal Segorbe, una de las grandes poblaciones de Castellón, repleta de museos (ocho, visitables con una sola entrada llamada La Llave de Segorbe) y hoy, además, animadísima con su mercado semanal de los jueves.

Después de almorzar, el vehículo me ha dejado en Gátova, ya en la provincia de Valencia, si bien curiosamente perteneció a la de Castellón hasta 1995. Desde 1833, no ha habido ningún otro municipio que haya cambiado de provincia en España (creo). Muy bonita Gátova, montañosa, con su fuente de San Isidro de los 15 caños y su bar La Fuente, santuario de almuerzos ciclistas y, hoy, punto de encuentro con Fernando y Vicent.

Los tres hemos formado la cordada que se ha aventurado en esta soleada mañana de febrero para subir el que puede ser o puede no ser la montaña más alta de la Sierra Calderona: el Gorgo. Ello depende de los límites que cada uno le quiera imponer a dicha sierra o dicho parque natural. El Gorgo tiene 909 metros sobre el cercano Mediterráneo, mientras que el Montemayor, que sería el punto más alto en una concepción más laxa de la Calderona, mide 1.015 metros.

Nuestra ruta de acceso ha partido desde la Cueva de Sacañé, situada un poco por encima del Molino de la Ceja. Ha sido una ruta un poco inhabitual en el sentido de que hemos empezado a media altura de la misma. De hecho, el inicio de la misma ha sido completamente en bajada, hasta llegar al Barranco de Tello, donde hemos iniciado la subida ya casi sin descansos, disfrutando de las vistas y de la vegetación, con gran presencia de alcornoques y pinos rodenos.

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La ruta ha sido completamente circular salvo el ataque definitivo a la cima del Gorgo desde su collado, unos cinco o diez minutos que toca desandar. En la cumbre hay un vértice geodésico que ratifica nuestra conquista, vértice que casi no se ve hasta que se alcanza debido a esa abundancia de vegetación mediterránea.

El regreso, lo dicho, ha sido diferente. Al llegar al collado hemos girado a la derecha y pronto hemos llegado a una pista apta para vehículos, con desnivel pero fácil de caminar, nada que ver con las bonitas sendas anteriores. Unos trabajadores limpiaban esta pista de la maleza que se la iba comiendo. En unos minutos estábamos en nuestro coche, después de visitar la Cueva de Sacañé, delimitada con una cuerda para evitar accidentes. Aquí ya aparecen olivos y almendros. Por no andar con decimales, han sido ocho kilómetros con 450 metros positivos.

Tras la parada en Gátova para coger el otro coche, nos hemos encontrado de nuevo los tres en el restaurante Torres Torres, sinónimo de paellas a leña y naranjas, donde nos han esperado para comer no mucho antes de la hora del cierre.

Allí en Torres Torres nos hemos despedido y, como tenía las mismas cosas que hacer que ganas de ir a Valencia por autovía, he aprovechado una conversación de la comida para ir despacio por Serra, Náquera y Bétera, pueblos del Campo de Turia repletos de ciclistas, antes de meterme en el tráfico de la tercera ciudad de España, donde podré ser visto los próximos días.

Gracias a F y V

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