16-5-2020. Las dos faenas de Joselito en Soria: niño en El Burgo, fracaso en la capital
El 16 de mayo de 1920, una serie de casualidades entrelazadas llevaron a Joselito a torear en la plaza de Talavera de la Reina. El quinto toro de la tarde, Bailador, entró en la historia de la tauromaquia al terminar con la vida de José Gómez Ortega, conocido como Joselito, Joselito El Gallo o El Gallito, uno de los toreros más grandes de la historia, a lo que contribuyó su rivalidad, única, con Juan Belmonte.
Joselito toreó dos veces en la provincia de Soria, el 17 de agosto de 1911 y el 4 de octubre de 1918. Por las fechas, cualquier soriano podría intuir los lugares de esas dos faenas: El Burgo de Osma con motivo de sus fiesta de la Virgen y San Roque y la ciudad de Soria por San Saturio.
El Gallito murió cuando apenas tenía 25 años, cumplidos ocho días antes de su muerte. Nació en mayo de 1895, lo que significa que cuando se presentó en El Burgo de Osma apenas tenía 16 años. Tomó la alternativa un año después.
En El Burgo, por tanto, todavía estaba lejos de convertirse en la leyenda que se convirtió, si bien ya era una figura antes de tomar la alternativa. Lidió seis becerros junto a Limeño, los dos "niños sevillanos" que recorrieron toda la península durante varios años. Empieza la crónica de 'El Noticiero de Soria': "Desfile cuadrillas minúsculos coletudos arranca aplausos". "Salida primero. Público usa gemelos teatro para verle...". Eso da una idea del tamaño de los animales, "terneritos" según la crónica de 'El Imparcial'.
A Joselito le correspondieron las reses pares. 'El Noticiero' resume diciendo que Joselito oye palmas en su primero sobre todo por las banderillas, que muletea con serenidad a su segundo y que le hace una faena regular y pesada a su tercero, sexto de la tarde.
Leer crónica en 'El Noticiero de Soria'
Nada que ver tuvo aquella presencia en Soria con la del 4 de octubre de siete años después, protagonista ya Joselito de la consideración absoluta de maestro y dominador con Belmonte de lo que sucedía en las plazas de España.
Aquel viernes compartió cartel de nuevo con Limeño y con el valenciano Martí Flores.
El estado de gran exaltación con el que vivió la provincia la llegada de Joselito a Soria contrastó con el resultado de la corrida, según coinciden 'El Noticiero', 'El Avisador Numantino' y 'La Idea'.
'El Avisador' era el que más se extendía en las loas y en la grandeza de lo que Soria se aprestaba a vivir: "Hoy el nombre de Soria se consigna en todos los papeles importantes reseñando los lances del Gallo chico, la figura más grande de la patria del Cid". "El ferrocarril, los automóviles y los carruajes transportaron gente a más no poder".
'El Noticiero' destacaba lo imposibles que eran los toros a los que se tuvieron que enfrentar los integrantes de la terna: "Reseñar toro por toro, de la corrida, sería iluso, ya que no hubo el elemento toro de lidia". De Joselito se dice que quiso "complacer y algún rato entusiasmar porque es torero de condiciones ya bien sabidas para ello".
El que más se ceba con lo sucedido aquel 4 de octubre es 'La idea': "La corrida fue, en fin, aburridísima, y en ella se vio la eterna mansedumbre del pueblo de Soria, que ni quemó la plaza, ni se comió a los toreros, ni apedreó al empresario. ¡Bien puede Gallito y compañía reírse de nosotros en Madrid a estas horas!".
Curiosamente, esta corrida de Soria fue de las últimas que se celebró en España por una razón casi idéntica a la de ahora, la gran pandemia de gripe que causó millones de muertos en el mundo y que suspendió también todos los actos públicos.