Blog | Por Sergio Tierno / Viajes, geografía, deportes y curiosidades

Cap. 267. 28/29-8-2021. La conquista del Pico Soriano por un amplio grupo de Soria

Después de las andanzas de ocho de los nuestros ayer viernes en el Pico Tesorero, la expedición se amplió hasta las 18 personas el fin de semana para tratar de subir el sábado por la mañana el Pico Soriano. Los diez restantes fueron Ángel, Bego, Chupi, Cristina, Germán, Jose, Mari, Marisa, Marta y Pepe.

Hace ya algunos años, en una de nuestras largas ojeadas a un mapa de los Picos de Europa, descubrimos de casualidad que había una cumbre en el Macizo Oriental llamada Pico Soriano. Desde ese mismo momento, esa cumbre pasó a ser un objetivo prioritario para nosotros.

No hemos conseguido averiguar la razón de ese nombre, así que intentaremos seguir investigando.

Teníamos intriga por conocer cómo era este pico. Lo único que teníamos claro es que no se trata de uno de los más ascendidos no ya de los Picos de Europa (el Macizo Central se lleva la palma), sino ni siquiera del Macizo Oriental o de Ándara. Esas cosas no son un problema.

El viernes nos reunimos los 18 en nuestra casa rural de Puertas, llegados a través de siete coches debido a los diferentes lugares de procedencia y a las diferentes fechas de incorporación al grupo.

Y el sábado nos citamos en una de las dos casas pronto en la mañana para desayunar y estar preparados a las 8.00 para salir.

El Jitu de Escarandi es el punto de partida más habitual para las ascensiones a estas montañas del Macizo Oriental. Después de los aluviones de personas que nos habíamos encontrado el viernes en el entorno del Tesorero, en nuestra caminata hacia el Soriano apenas divisamos algunas personas en el Casetón de Ándara, otras de lejos a lo largo de la línea de cumbres, y cuatro montañeros de Reinosa que habían tenido la misma idea que nosotros de subir al Soriano, y a los que hizo una gran ilusión encontrarse a 16 personas de un grupo de Soria allí arriba. Dos del grupo prefirieron quedarse a comer en Sotres antes que subir con el resto, y tampoco lo pasaron mal.

A las 9.00 comenzamos a andar. Hasta el Casetón de Ándara no hay ningún misterio: subir la pista. A partir de ahí, teníamos un track que nos enviaba a la derecha, hacia el Pozo de Ándara. Ese track coincidía primero con una estrecha senda y, no mucho después, giraba a la izquierda para cortar en perpendicular la montaña, abandonando ya la senda.

Como suele ser habitual en nuestro grupo, entre las 16 personas fuimos incapaces de ser fieles por completo a ese track que nos habíamos descargado. 

Nada más girar a la izquierda para afrontar esa subida en línea más bien recta, nos dimos cuenta una vez más de que la distancia más corta entre dos puntos en los Picos de Europa nunca suele ser esa línea recta. Tuvimos que salvar un par de collados e improvisar un poco, y pronto nos encontramos en la gran base de nuestro Pico Soriano.

Estuvimos 'perdidos' ni media hora, el típico tiempo que mientras transcurre parece el fin del mundo y que, apenas unas horas después, se recuerda por suerte como un suspiro.

Llegados a esa base del Soriano, teníamos claro que subir de frente no era una opción. Ya no teníamos track al que aferrarnos. Lo mejor parecía girar levemente a la derecha y luego fuerte hacia la izquierda, para llegar de esa manera a la cresta principal.

Una vez en ella, estábamos a apenas diez minutos de la cima. Tampoco había camino evidente, aunque por suerte sí encontramos un pequeño sector trepable sin grandes dificultades. Este sector nos dejaba, ya sí, en otra pequeña cresta, muy bonita y muy poco aérea, a cuya izquierda se encontraba al fin 'nuestro' pico.

En la cima cabíamos sin problemas nosotros 16 y los cuatro montañeros de Reinosa, que habrán contado ya varias veces la anécdota tan curiosa que les tocó vivir. 

Para bajar, optamos por una ruta circular. En vez de ir hacia Ándara, bajamos 25 metros la cresta y giramos a la izquierda, un trayecto de unos diez minutos sobre algo de piedra suelta y hierba poco resbaladiza. Pronto llegamos a una senda que, siguiéndola, nos dejó en el Collado de Fuentesoles.

Allí decidimos dividirnos. Algunos giramos a la derecha y regresamos al Jitu de Escarandi para recuperar los coches que teníamos aparcados, y otros giramos a la izquierda para ir directos a Sotres por un camino precioso. Los del Jitu nos encontramos de nuevo con el grupo de Reinosa.

En Sotres nos juntamos de nuevo los 18 para comer los bocadillos que nos habían sobrado mientras tomábamos algo. Como es tradicional, paramos de nuevo en Arenas antes de llegar a Puertas para asearnos y cenar a lo grande.

El domingo, mientras unos hacían barranquismo y otros vías ferratas, el resto optaron por el 'shopping' en Arenas, acompañado por unos cafés.

La última reunión de casi todo el grupo fue en Prellezo, ya en Cantabria, en la playa de Berellín, para celebrar en agua salada la conquista de una montaña que quizás no sea emblemática dentro del impresionante conjunto de los Picos de Europa, pero sí para nosotros.