Cap. 400. 21/23-9-2025

Japón (y 13): Otro gran campeonato de atletismo cumplimentado

1 Último día en Tokio (30)

VER GALERÍA DE FOTOS

Hoy, domingo 21 de septiembre, ha tocado día total de bajas revoluciones, de tensión escasa. Llevamos casi 20 días por Japón y ya no teníamos mayores aspiraciones que desayunar en el bar de al lado de casa en Ikebukuro, dar un paseo por el parque, comer por el centro y continuar caminando hacia el Estadio Olímpico de Tokio, donde se celebraba la novena y última jornada del Campeonato del Mundo de Atletismo. Como tantísimas veces ha sucedido, ha sido esta competición la que nos ha hecho movernos de España y compartir piso a ocho personas, Mundo Autónomo y Asociados.

La mayoría de nosotros hemos hecho lo someramente explicado. Hemos acudido poco a poco al Veloce, el bar justo al lado de nuestra salida de la estación de Metro y JR de Ikebukuro. No he encontrado cuántas salidas o bocas tiene esta estación, pero unas pocas decenas seguro. Sí he encontrado las que tiene Shinjuku, 200. Las estaciones céntricas de aquí en Tokio son salvajes, pero las dos citadas destacan como las más grandes.

Como era domingo, hemos repetido en grupo la ruta de hace una semana en solitario, un paseo por el parque Yoyogi y su gran templo, las bodas, los barriles de sake y vino francés, muchas bicicletas y actividades relajantes de todo tipo en las grandes explanadas: pícnic, acroyoga, pompas de jabón, estar…

Queríamos ver a los rockabillies imitadores de Elvis. Estaban pero no habían empezado, nos han dicho que actúan de 13.30 a 17.00. No faltaba tanto, así que nos hemos ido a comer a un restaurante cercano. A la vuelta, en un número mucho menor al de siete días antes, ya sí que estaban varios de estos tupés y vestimentas vaqueras bailando rock and roll clásico japonés, o al menos de apariencia clásica.

En el Gimnasio Nacional Yoyogi de 1964, donde la semana pasada había un concierto del famoso pop coreano, K-pop, hoy había una inmensa concentración de anime. Si la semana pasada eran todo chicas jóvenes, hoy más del 98% de los asistentes eran varones recién abandonada la adolescencia, todos ellos con unos muñequitos que no paraban de fotografiar. No bastan 20 días para meterse en el mundo de ningún país.

VER GALERÍA DE FOTOS

Siguiendo la repetición de lo hecho la semana pasada, nuevo paseo hasta Shibuya. No sé si porque era tres horas más tarde que el pasado domingo o porque ya estamos saturados de tantas muchedumbres, hoy nos ha parecido que estaba demasiado abarrotado. Tanto, que las dos o tres cafeterías que hemos tanteado no tenían sitio para los cinco que nos habíamos quedado y la persona a la que esperábamos.

Eso nos ha hecho terminar de decidirnos a escapar de Shibuya hacia el Estadio Olímpico, un paseo de unos tres cuartos de hora. La fortuna nos ha metido en otro lugar que quería conocer, Harajuku, donde ya sí se podía transitar con total tranquilidad y sin apenas personas. Hemos echado el café en un local de tres plantas pero con aforo para poco más de una decena de personas: creo que ninguna abajo, unas seis u ocho en la primera planta y cuatro en la segunda. Con la pérdida de algunos efectivos, ya éramos justo cuatro, haciendo compañía a un orfebre que trabajaba también en este lugar tan escaso de superficie.

Sustancialmente, poco más. El Estadio ya estaba a unos 15 minutos a pie. En la última jornada del Campeonato del Mundo, solo había presencia española en el relevo 4x100 femenino, con una gran quinta posición. Durante la jornada, se ha puesto a jarrear de manera impresionante. Nos hemos quedado hasta el final del todo por ello, hasta el último lanzamiento del disco masculino con el triunfo del sueco Stahl. Fotos de grupo, despedida del resto de periodistas y del Estadio, y para casa. A los ocho del grupo nos han acompañado a cenar Jordi, José María y Sergio.

No alargo mucho más. Este lunes nos vamos para España, para Madrid, con escala en Doha. Salimos de Narita, y hace 20 días entramos por Haneda. Por la mañana, tras recoger la casa, nos hemos limitado a hacer tiempo en el Veloce y a comprar un minigofre en nuestra boca de Metro, para irnos con buen sabor. Narita está lejos, así que comeremos aquí (ya estamos), antes de afrontar estos dos vuelos de 11 horas y 35 minutos y 7 horas y 25 minutos. 19 horas de avión separan el País del Sol Naciente del país en el que el martes 23 veremos la salida del sol. Allí todavía tendremos que ingeniárnoslas para ir a Soria, pero eso parece fácil.

VER GALERÍA DE FOTOS