20-10-2025

Españoles que descansan en el Cementerio de los Alpinistas de Zermatt

Tumba de Víctor Franco y Pedro Auzmendi

Uno de los santuarios que desean visitar todos los amantes de la historia del alpinismo, y de la montaña en general, es Zermatt, la localidad suiza de unos 5.000 habitantes situada a los pies del Cervino o Matterhorn, la montaña más montaña que existe más allá de altitudes, prominencias o dificultades técnicas.

Y, dentro de Zermatt, es habitual una visita al Cementerio de Alpinistas, un lugar donde descansan los restos o los recuerdos de las personas que han fallecido realizando actividades de montaña en toda esa zona, no solo en el Cervino, sino también en picos como Täschhorn, Weisshorn, Liskamm, Obergabelhorn y el Monte Rosa, curiosamente todos ellos más altos que el Cervino, salvo el Obergabelhorn.

Dentro de esa visita, me acaban de enviar las fotografías de dos antiguas tumbas. En cada una de ellas descansan dos personas, con varias características en común: eran muy jóvenes cuando fallecieron, eran varones y nacidos en la provincia de Barcelona, en Cataluña. No sé si habrá más españoles allí enterrados.

La tumba peor conservada es la de Joan Camp Bosch y Antoni Estruch Senserrich, fechada el 18 de abril de 1954. A cambio, hay más información, o al menos he encontrado más información, en un conmovedor reportaje publicado en el Diari de Sabadell el 19 de abril de 2024, firmado por Jaume Barberà Canudas.

Tumba de Joan Camp Bosch y Antoni Estruch Senserrich

Después de algunas bajas en la expedición, al final se quedaron solos Camp, de 30 años y Estruch, de 27. El primero ya estaba considerado uno de los grandes escaladores españoles y el segundo iba cogiendo cada vez más experiencia. Ambos habían subido ya al pico más alto de los Alpes, el Mont Blanc.

Su avión partió de Barcelona hacia Ginebra el miércoles 14 de abril, y el regreso estaba previsto para una semana después, el miércoles 21. Sin embargo, no llegaron ese día a El Prat, y a partir del día siguiente empezaron las inquietudes por los dos jóvenes sabadellenses, que enviaron una postal a sus familias desde el destino. Compañeros de su club, la Agrupació Excursionista Terra i Mar, viajaron entonces a tierras suizas. Alpinistas locales ya habían hecho alguna incursión hasta la montaña, al refugio Hornli, donde vieron objetos personales de los dos catalanes, pero sin rastro de ellos. Las condiciones meteorológicas eran malísimas en esos días y no se pudo hacer nada más por encontrar sus restos. En la tumba puede leerse "Desaparecidos". En realidad, faltan bastantes letras dada la antigüedad de más de 70 años del trágico suceso.

La segunda tumba con montañeros españoles es mucho más reciente, pero también tiene ya sus años. Es de 1972, del 12 de agosto. En ella, muy bien conservada, sí se mantienen bien todas las letras de las dos personas que allí reposan: Víctor Franco Sanmartín y Pedro Luis Auzmendi Folch, nacidos en 1951 y 1952, así que fallecieron todavía más jóvenes.

Sin embargo, apenas he encontrado nada de ellos. Quizás en las hemerotecas digitales de La Vanguardia o El Mundo Deportivo salga alguna referencia. Lo único que he encontrado es una especie de libro-resumen del 25 aniversario del Espeleo Dijous, 1961-1986, en el cual se hace una breve referencia al socio del club, Pedro Auzmendi, fallecido en 1972 en los Alpes suizos mientras realizaban actividades de montaña. Si alguien conoce algo más de esta historia, agradecería información.

Muchas gracias a NB