Blog | Por Sergio Tierno / Viajes, geografía, deportes y curiosidades

Cap. 36. 17-7-2015. Soria-Cuenca en bici (3)

Tercera etapa. Molina de Aragón-Cañamares (75 kilómetros)

El resumen de la etapa de hoy es rápido: subir, bajar, subir, bajar y subir y bajar entre Molina de Aragón y Cañamares a lo largo de la CM-210. Aun así, voy a escribir algunos párrafos. Lo mejor viene al final, el único breve tramo en el que me he salido, sin desearlo, de esa carretera 210.

Como ayer, a las 6.20 ya estaba en marcha. No se puede salir antes si no se dispone de visión infrarrojos. A las 12.15 entraba en Cañamares. La etapa, aunque diez kilómetros más corta que la de ayer, ha sido mucho más montañosa, apenas ha habido tramos para rodar tranquilamente.

El Tajo en sus comienzos El Tajo en sus comienzos

Pueblos que he pasado: Molina de Aragón, Valsalobre (se deja a la izquierda), Salinas de Armallá, Taravilla y Poveda (con acento en la ‘e’, como el cantaor, no como el pueblo cerca del mío ) de la Sierra. Los anteriores, en Guadalajara. Los siguientes, en Cuenca: Cueva del Hierro, Beteta, Puente de Vadillos, Cañizares y Cañamares.

Aunque no sea lo principal, voy a hablar rápidamente de lo que ha sucedido entre las dos rayas que delimitan la carretera. Desde Molina de Aragón ya toca subir, para escapar del río Gallo. Con algunos descansos, el ascenso es continuo hasta Taravilla. El tramo final aprieta.

Desde Taravilla hasta Poveda viene lo más duro de hoy: descenso brusco hasta el río Cabrillas y ascenso, nuevo descenso brusco hasta el río Tajo y ascenso fuerte hasta Poveda. En los dos ascensos me ha tocado bajarme. Había pendientes marcadas del 11 y del 13%.

De momento voy bien De momento voy bien

Poco después, en el cruce de Peñalén, he parado a rellenar el bidón en una fuente. La Canaleja se llama, me ha dicho un señor. También me ha advertido de que la cuesta arriba continuaba hasta el límite provincial, otros dos kilómetros.

A partir del límite, una fuerte bajada nos ha permitido a mí vehículo y a mí engullir kilómetros rápidamente, antes de comenzar un tramo curvado pero casi llano y otra bajada hasta Puente de Vadillos, en el río Cuervo y justo al lado del balneario de Solán de Cabras.

Como sucede cada vez que llego a un río, otra vez me ha tocado subir unos cuantos kilómetros, sin mucha pendiente, hasta Cañizares, un pueblo en el que las rocas forman parte del callejero. Allí, la carretera volvía a descender, el paisaje se abría y yo ya me las prometía felices.

Por la Hoz del Beteta Por la Hoz del Beteta

Cuando me quedaban poco más de dos kilómetros, me he encontrado lo que parecía una broma, un túnel aparentemente pequeño en el que no estaban permitidos los vehículos agrícolas, los peatones… ni los ciclistas. No me he querido arriesgar, y a cambio he tenido que subir el último puerto del día, el Monsaete, otra vez con pendientes del 10%. Por suerte, era más larga la bajada que la subida y la adrenalina de la cercanía de la meta me ha permitido subirlo bien, antes del paseo hasta Cañamares.

Pero todo ello ha merecido de sobra la pena ante lo que había fuera de las dos rayas que delimitan esta CM-210. Sobre todo, por dos tramos. Primero, por el que ya he citado entre Taravilla y Poveda de la Sierra, con los valles del Cabrillas y del Tajo. El Tajo, a estas alturas de su vida, tiene unas aguas de una limpieza casi absoluta.

Y segundo, ya en la provincia de Cuenca, el tramo hasta Puente de Vadillos, con la famosa Hoz de Beteta. Es el tramo curvado que he dicho antes, casi llano o cuesta abajo, en el que es imposible no quedarse embobado con las maravillas que hay a los lados. Hay que volver con coche para meterse en alguno de los desvíos.

La Playeta de Cañamares La Playeta de Cañamares

En Cañamares, el paisaje ya es de transición, no tan serrano. A apenas dos kilómetros está La Playeta, un descanso artificial que hace el río Escabas y en el que he acompañado a otras muchas personas en su baño refrescante.