Blog | Por Sergio Tierno / Viajes, geografía, deportes y curiosidades

Cap. 266. 26/27-8-2021. Ascensión al Tesorero, el punto trifinio más alto de España

Luego la vida vendrá como venga, pero la intención original para los tiempos venideros es no fallar a nuestra cita anual con los Picos de Europa, como venimos haciendo de manera ininterrumpida desde el año 2011.

A veces venimos a carreras y a veces, a subir cimas. Siempre, a satisfacer rituales gastronómicos a partir de nuestra sede en Puertas, a siete kilómetros de Arenas de Cabrales. En esta ocasión, la razón principal ha sido la segunda: intentar subir una cumbre mítica del Macizo Central o de los Urrieles (el Tesorero con sus 2.570 metros) y otra menos conocida pero mucho más especial para nosotros, situada en el Macizo Oriental o de Ándara (el Soriano con sus 2.167 metros).

Este jueves 26 de agosto hemos salido de Soria Carlos, Evaristo, José Luis, Óscar, Roberto y Sergio. Nos hemos dirigido hasta Valdebaró, cerca de Camaleño (Cantabria), donde hemos esperado en el bar del camping de San Pelayo, mientras veíamos la carrera de Marta Pérez en Lausana, la llegada de Félix y Nacho, que llevaban desde el lunes haciendo varias actividades por los Picos.

Ya reunidos todos en el albergue, nos acostamos sin tardar en exceso para afrontar con mejor espíritu el madrugón del viernes. Cinco de nosotros optamos por coger un taxi-todoterreno en Espinama para que nos llevara hasta el refugio de Áliva, mientras que los tres restantes prefirieron subir al Tesorero desde la misma carretera, desde Fuente Dé, a través de la Canal de la Jenduda. Estábamos citados en la Cabaña Verónica.

Nosotros preferimos el taxi para evitarnos unos cuantos metros de desnivel positivo y negativo (también nos esperó a la vuelta) de cara al día que nos esperaba el sábado. Habíamos quedado en Espinama a las ocho, llegamos a Áliva en algo menos de media hora y, después de tomar un café, a las 9.00 estábamos en marcha.

El camino entre el hotel-refugio y Cabaña Verónica comienza por una pista totalmente apta para vehículos, entre otras cosas porque conduce hacia el famoso y atractivo Chalet Real. Hay algún tramo en el que se puede atrochar algunos metros. En no mucho tiempo se llega a un cruce muy sencillo: a la izquierda hacia el Cable (estación superior del teleférico de Fuente Dé) y a la derecha hacia arriba, hacia la Cabaña Verónica por la Vueltona, hacia las grandes alturas de este Macizo Central de Picos.

Giramos, pues, a la derecha, y esperamos al reencuentro en esta curiosísima Cabaña Verónica, que deja boquiabierta a toda persona que por primera vez se la encuentra. El refugio es una pequeña parte de un portaaviones estadounidense desguazado en el País Vasco. De tamaño minúsculo, en él se vende algo de comer, cerveza, refrescos, café... A priori, en su interior caben seis literas, aunque cuesta creerlo.

Reunidos allí de nuevo los dos grupos con alguna ausencia, iniciamos el ascenso hacia el gran pico Tesorero, el lugar donde se reúnen las provincias o comunidades autónomas uniprovinciales de León, Cantabria y Asturias, el punto trifinio más alto de toda España.

El ascenso deja a la derecha dos montañas también importantes, especialmente la primera: el Peña Vieja y Horcados Rojos. No son nuestros objetivos esta vez, así que seguimos de frente.

Situados bajo la mole piramidal del Tesorero, tenemos que fiarnos de lo que nos ha dicho nuestro chófer y de lo que nos dicen los montañeros que van bajando: evitad rotundamente la ascensión por la izquierda (muy aérea), intentad evitar si no os apetecen emociones la ascensión por el centro (una chimenea no muy compleja de unos cuatro metros) y buscad el camino de la derecha.

Y eso es lo que hicimos, encarar el Tesorero por nuestra derecha, en un tramo final en el que es inevitable llevar varias veces las manos al suelo pero donde apenas se encuentran mayores dificultades (siempre pensando en personas habituadas a andar por el monte).

El panorama desde la cima del Tesorero, en días tan espléndidos como el jueves, es espectacular, pues las grandes alturas de los Picos de Europa se encuentran a apenas un vistazo: roca, roca y roca, con algunos neveros, rebecos y montañeros.

Bajamos con cuidado por el mismo lugar. Nos reencontramos los ocho. Almorzamos-comemos en Áliva, hacemos algunos cambios en la composición del taxi y bajamos en él hasta Espinama con una joven catalana a la que sus pies habían traicionado. Le alegramos el día.

Nueva consumición en Espinama, ahora ya sí los ocho, parada en Santo Toribio de Liébana y su gran 'lignum crucis', viaje a través del Desfiladero de la Hermida, parada en Arenas de Cabrales para comprar algo de comer y llegada por fin a Puertas, un año después, para cenar el gran grupo de 18 personas que se dispone mañana sábado a ascender el Pico Soriano.

(En construcción la crónica del Soriano)