19-5-2016. El misterioso caso de las aguas que se escapan al Atlántico

Más o menos todo el mundo que siga este blog sabrá que la semana pasada estuvimos unos días en el Pirineo. Subimos al Aneto desde el refugio de La Renclusa por el Portillón Superior y, para hacer la ruta circular, bajamos directos desde el glaciar hasta el Sumidero de Aigualluts, desde donde se llega directamente al aparcamiento de La Besurta.

Aigualluts es una preciosa pradera, ideal para un paseo con niños o para un día en el que no apetezca portar mochila o salvar grandes desniveles. Para una actividad dominguera de las que gustan al 100% de las personas, en resumen.

Aigualluts

Y allí sucede algo extraño, algo casi misterioso. Gran parte de las aguas del deshielo que proceden de las nieves del Aneto llegan a esta pradera. ¿Dónde terminan? Pues yo habría dicho que en el río Ésera, de ahí al Cinca, de ahí al Ebro y de ahí al Mediterráneo unos kilómetros después de Tortosa (Tarragona).

Leer la historia del descubrimiento en wikipedia

No es así. Esas aguas caen en una gran sima y, en lugar de buscar el sur, se marchan al norte por debajo de la gran barrera pirenaica. El viaje es de menos de cuatro kilómetros, suficientes para salvar montañas de más de 3.000 metros de altitud. Cuando brotan, su destino es muy diferente: el Garona, Burdeos, el Atlántico.