12-1-2016. ¿Cómo sería el planeta Tierra si no hubiera existido David Bowie?

Cuando estaba estudiando 8º de EGB o 1º de BUP (2º o 3º de la ESO, para los lectores más jóvenes), David Bowie vino a Madrid. Leí la noticia en un periódico. En la entrevista, el cantante británico se lamentó de que su visita a la capital de España hubiera coincidido en lunes, justo el día en que el Museo del Prado no abría las puertas al público, ni siquiera a él. Confío en que después pudiera visitarlo.

Desde enero de 2012, el Museo del Prado abre los siete días de la semana. Entre mi adolescencia y 2012 hay varios años de lluvias y nieves, pero a mí siempre me ha gustado pensar que la gran pinacoteca madrileña abre los lunes gracias, sobre todo, a aquella pequeña desilusión que se llevó en su día David Bowie.

'Hunky Dory', de 1971, su cuarto disco

Supongamos que mi teoría es cierta, que seguramente lo sea. ¿Por qué la dirección del Museo del Prado tomó en consideración el deseo de Bowie y empezó a no tener días de descanso, aumentando el empleo y evitando decepciones de ese tamaño a los turistas? La culpa no la tienen su cara pintada, sus bailes ni sus apariciones en el cine, sino sus canciones.

Con David Bowie me sucede lo mismo que con la mayoría de los grandes de la música. Me gustan su leyenda y varias canciones, pero no hasta el punto de decir qué disco es mejor ni a partir de qué época cambió su estilo. Por ello, le he pedido a un amigo que elija tres canciones para compartirlas aquí. Son estas.

¿Habéis llegado hasta aquí sin escuchar las canciones? Ya tendréis tiempo, si es que no las conocéis de sobra.

Bowie falleció a última hora del domingo en Nueva York, 69 años y dos días después de haber nacido en Londres, en 1947, y tres días de haber publicado su último disco. Aquí en España nos enteramos ayer lunes por la mañana, mientras decenas de personas estarían haciendo cola para ser las primeras de la semana en entrar al Prado. En algún bar de Soria ayer solo se escuchaban canciones del gran icono mundial de la música del siglo XX, al menos el rato que yo estuve, y así seguirá siendo a lo largo de la semana.

A ver si toma nota el Guggenheim de Nueva York y empieza a abrir los jueves. Si no lo quieren hacer por mí, que jamás compondré ni compuse una canción, que lo hagan por el autor de las tres que acompañan estas líneas.

Dedicada a J.C.C.R.