Amparito Roca, el Rey y la pandilla gourmet

La última salida de la pandilla gourmet nos llevó a Guadalajara, a ritmo de uno de los pasodobles más conocidos: Amparito Roca. Es el nombre del establecimiento que regenta Jesús Velasco en esta capital, un alcarreño nacido en Soria forjado en importantes fogones madrileños hasta que se decidiera a caminar solo (con un magnífico equipo, capitaneado por Eugenio Collado como jefe de Cocina) hace ya unos lustros. El pasodoble cerraba las verbenas en su pueblo, Atienza, y el recuerdo lo trasladó a este local que es ya un clásico, y no solo para Guadalajara, ya que es un restaurante de sobra conocido para muchos madrileños, sorianos, maños y un largo etcétera de clientes, de todo rango y condición, desde aficionados a la buena gastronomía (como este grupo en el que me incluyo) hasta el rey Juan Carlos, fiel aficionado a la cocina de Velasco.

Seguro que al monarca emérito le encantan los torreznos sorianos con los que la casa obsequia a los comensales nada más de tomar asiento. ¡A quién no! Y las croquetas y el buen pan. Pero Amparito Roca no se queda ahí, en la cocina tradicional. Sus platos están muy cuidados, llenos de sabor, bien presentados, equilibrados, aligerados, aunque reconocibles en sus ingredientes y en sus denominaciones. Probamos el menú degustación, abierto siempre a las órdenes de Velasco, con vocación absoluta de hacernos sentir estupendamente sabiendo que llegábamos 'a las tantas' escapando de las últimas grandes nevadas. El local es espacioso y cómodo, a un paso de la N-II, por lo que bien merece la pena desviarse de vez en cuando. Y si destaca la comida y la compañía de Velasco, también sobresale sin duda en Amparito Roca el servicio de sala, cercano, atento y profesional (aquí no te sirven en mono militar y con cara de pocos amigos), lo que yo agradezco especialmente.

Felices de encontrarnos, vamos siempre predispuestos a disfrutar de la comida, pero en Amparito Roca el asunto es fácil. Tras los torreznitos y las croquetas de la casa, un pequeño gran festín comenzando con un estupendo Gazpacho de bogavante, un refrescante Tartar de atún rojo, una sorprendente Morcilla de Codorniz en escabeche de perdiz y su paté, un exquisito (para repetir) Ajoblanco con lomo de arenque y sorbete de Tempranillo y unos Chipirones a la parrilla acompañados de un caldo gallego, tiernos y jugosos.

Gazpacho de bogavante

Tartar de atún

Morcilla de codorniz en escabeche de perdiz y su paté

Ajoblanco con lomo de arenque y sorbete de Tempranillo

Chipirones a la parrilla y caldo gallego

Velasco no estaba dispuesto a que volviéramos a Soria con hambre, así que llegaron los jugosos bacalaos, las tiernísimas carnes guisadas, previa elección de una delicada Menestra de  verduras frescas con huevo trufado o un sabroso Risotto de rabo de toro y trufa. Alguno se atrevió incluso con un plato de origen muy soriano: Patatas con níscalos y los propios huevos trufados, un plato que tiene miles de adeptos.

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El primer postre nos dio un respiro en forma de sorbetes de tomillo y cítricos, refrescantes, deliciosos, con aroma a campo. El remate de semejante comida sólo puede llegar en forma de chocolate, en dos colores y texturas, cremosos y deliciosos.

Vinos, cafés, unas originales tejas de almendra, con auténtica forma de teja... y por supuesto, sobremesa en el café y bar de copas Mombasa, también regentado por Jesús Velasco y apenas a unos metros del restaurante. ¿Se puede pedir más? Sí, unos precios ajustados, nada desorbitados. Para volver.

¿Os habéis quedado con la duda de cómo suena Amparito Roca?

La panda gourmet con Jesús Velasco