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Almazán recuerda su pasado con una trashumancia de vacas.

Cuentan nuestros abuelos que los vecinos llevaban sus vacas a una explanada que había entre las calles Peñón de San Salvador y Antonio Machado. Desde allí un vaquero las llevaba por la cañada a la dehesa comunal, que estaba a ambos los del río Morón, junto a la estación vieja del ferrocarril. Antes de la puesta de sol, el ganado regresaba al pueblo. Así fue día tras día. Durante siglos.

Hoy ya no queda de aquello más que el recuerdo. Pero gracias al empeño y al amor por el ganado de organizadores y participantes de la Feria Andaluza, ayer sábado pudimos ver imágenes que traen a nuestra mirada como era la vida en aquellos tiempos.

Yo tuve la suerte de poder documentarlo.