Cima 41 de 45. Orense y Zamora. Peña Trevinca. 2.129 metros. 28-4-2018
La recta final del reto la hemos empezado con una de las cinco cimas dobles del mismo: Peña Trevinca, el punto más alto de las provincias de Orense y Zamora. Creo que ha sido una de las cimas más sorprendentes de todas. Quizás, en proporción a su altura, la que más aislada se encuentra. De hecho, su ruta más conocida, la que parte de la Laguna de los Peces, no muy lejos del Lago de Sanabria, tiene nada menos que 24 kilómetros.
Las seis personas que hemos ascendido esta mañana al Trevinca no necesitan presentación para aquellos lectores que hayan seguido las andanzas de estas cumbres españolas: Alfonso, Cristina, José Vicente, Nacho, Sergio y Sergio. Como estamos en pleno Puente de Mayo, teníamos planificada esta excursión desde hace ya un par de meses, desde finales de febrero.
Para la noche de ayer cogimos un hostal en Galende (Zamora), cerca del Lago de Sanabria. Nuestra idea era esa, subir por la Laguna de los Peces. Ayer, después de una breve parada para conocer Puebla de Sanabria, llegamos a Galende y le preguntamos a nuestro posadero si había alguna ruta más corta para hollar el Peña Trevinca.
Afortunadamente, era un buen conocedor de las montañas, y nos explicó que había una manera de acortar las horas de caminata. La manera es la siguiente: ir en coche hasta Porto de Sanabria, a aproximadamente una hora. Ya solo el viaje merece la pena, 28 kilómetros desde la autovía hasta este pueblo en el que termina la carretera, una carretera que sube paralela al río Bibey y a sus presas, y que entra y sale un par de veces de las provincias de Zamora y Orense.
Porto de Sanabria pertenece a Zamora. Desde allí, un vecino nos ha dejado en el comienzo de la pista que sube a Vega de Valdetiendas. Es una pista mitad de hormigón mitad de tierra, perfectamente apta para nuestra gran furgoneta de nueve plazas.
Hemos desayunado en Galende a las 7.15 y a las 9.30, después de aparcar, hemos empezado a andar desde la Vega de Valdetiendas.
Teníamos un track de una ruta circular. Esa ruta era una especie de prolongación del camino en coche: subir por una senda paralela al Bibey. Hemos empezado dejando el río a la izquierda y, según nos marcaban nuestros dispositivos electrónicos, a los pocos minutos debíamos cruzarlo. Este ha sido nuestro único y principal problema de la marcha. El Bibey bajaba hoy con una fuerza y un caudal impresionantes. Lo hemos intentado por varios sitios, después de andar bastante rato entre retamas muy cerradas.
No lo hemos terminado de ver claro en ningún momento, pero había que hacerlo, porque la margen izquierda era intransitable. Al final nos hemos lanzado, alguno literalmente, y, después de lamentar/disfrutar un par de inmersiones por culpa de la inestabilidad de las ‘tortugas’ vegetales, hemos conseguido llegar los seis a la otra margen. Hemos empleado más de una hora en recorrer poco más de un kilómetro.
A partir de ahí, ya no ha habido más percances. La ruta sigue subiendo por el Bibey, hasta que este se marcha a la derecha en busca de su nacimiento y nosotros a la izquierda en busca de nuestro objetivo. Echando la vista atrás disfrutamos del bonito valle que forma el río. A ambos lados, montañas de algo menos de 2.000 metros están todavía a medias cubiertas por la nieve.
Ese nuestro objetivo todavía no se ve. Hay que seguir subiendo, sin salvar grandes desniveles, hasta que en un momento se ve, a la derecha, el gran valle del río Tera, que sigue presentando algunas manchas de nieve, recuerdo de las grandes capas que han cubierto todas estas tierras hasta hace apenas unas semanas.
Desde ese momento en el que se ve el valle de Tera, enfrente aparece la gran masa rocosa del Peña Trevinca. Ya hemos tenido que pisar algunos neveros, en los que las raquetas son totalmente innecesarias como bien nos ha aconsejado el mismo vecino que nos ha mostrado el camino hacia Valdetiendas.
Siguiendo la cresta, primero hacia el norte y luego hacia el Este, llegamos a la cima del Trevinca, donde una gran cruz de piedra espera caída a que alguien la retire o la levante. Una pequeña placa, presente en la mayoría de las cimas, nos confirma que estamos donde deseábamos.
Llevaba un tiempo bajando la temperatura, así que no hemos estado demasiado allí arriba. Si hiciera bueno, habría merecido la pena recrearse algo más de lo que hemos estado.
Para bajar, hemos elegido un camino diferente, el más corto realmente desde Valdetiendas, de algo menos de ocho kilómetros. En esta vuelta hemos pisado bastante más nieve que en la ida, pero no estaba ni demasiado blanda para raquetas ni demasiado dura para crampones, era sencillo caminar sobre ella. En esta bajada, igual que a la subida, hemos podido ver algunas ciervas.
Bajando, nos hemos salido unos metros del track por no estar todo el rato mirándolo. Ello nos ha supuesto cambiar de vallejuelo durante algunos minutos, hasta que hemos regresado a nuestra ruta de referencia bajando otra vez por un bosque de retamas que nos ha recordado al del comienzo de la subida.
La última aventura del viaje la hemos solventado cuando ya veíamos la furgoneta a poco más de 300 metros y se interponía entre nosotros un arroyo lleno de potencia. Entre unos y otros nos hemos ayudado para salvarlo.
Poco después, por última vez, hemos tenido que cruzar el Bibey. Ahora ya no ha habido problemas, gracias a la presencia de un puente junto a una casa de verano del propietario del ganado.
Ruta larga, bonita, invernal-primaveral, solitaria (apenas hemos visto cuatro o seis personas en la lejanía), salvaje, sencilla… En Porto hemos celebrado la conquista, antes de continuar viaje hacia las Rías Bajas en la provincia de La Coruña, donde pasaremos un par de días antes de intentar la cima 42. Su crónica será muy diferente.
Punto de salida: Vega de Valdetiendas, a unos siete kilómetros de Porto de Sanabria (Zamora).
Distancia: La ruta que hemos seguido es de 16,300 kilómetros aproximadamente. Entre pérdidas y atroches, por ahí nos habrán salido.
Desnivel: Unos 850 metros positivos.
Cuánto se tarda: Hemos estado seis horas y 20 minutos de furgoneta a furgoneta. Sin la gran pérdida de tiempo para ver cómo cruzábamos el río, habríamos tardado más de media hora menos.
Explícame cómo se sube sin literatura: Sigues el curso del Bibey hacia arriba, por la pista. Si puedes, lo cruzas, para ir dejándolo a la derecha. Vas ganando poco a poco altura, casi siempre norte y este, hasta que ves una gran mole rocosa que inevitablemente sabes que es el Trevinca.
La canción de Fernando: