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Macedonia de canciones

Este finde me miraba al espejo y no paraba de recordarme a una macedonia.

Macedonia

Pasó de repente, de pasada, mientras me iba corriendo a cualquier parte; pero me di cuenta y ya no pude ignorarlo durante el resto del día. Así que me pasé las horas disfrutando de mi nueva identidad, y fue bonito.

Total, que las macedonias molan. Son estas combinaciones de elementos donde hay uno más o menos preeminente y otros tantos que le dan color y maridaje gamberrete. Pues digo yo que una macedonia de canciones es bien, ¿no?

Últimamente, mi vida parece una canción de Pereza en bucle. Serán los pitillo, o mi obsesión con los 27 y lo de que se me pasa el arroz para convertirme en una rockstar (que no apunto alto yo ni nada). Así, que, de base, ponemos a los de la Alameda. La primera va de musas y cuando las mujeres se convierten en Rock & Roll.

Como el que pone naranjas y mandarinas, una de Leiva en solitario (que no en soledad). Su último disco es como las mujeres: me gustan todas. Esta es mi banda sonora para citas canallas donde todo vale y todo mola. Algún día la voy a canturrear a media caña y vas a ver tú qué risa.

Y bueno, esta es mi banda sonora de cuando la chica llega tarde. La letra habla sola. ¿He dicho ya que tengo morriña de casa? Pues mira, la tengo.

Feliz macedonia guapos.