La canción del verano
Ya es primavera en plan muy fuerte. Esa época del año en la que sales un día a la calle con la rebequita diciendo "ay, qué día más majo" y al siguiente hace tanto calor que la única opción es optar por el seminudismo y las chanclas. Es época de terracitas, de cambiar el vino por la cerveza fría, de (volver a empezar a) hacer deporte (otra vez; la quinta en lo que va de año), de ponerse colorido, de estornudar como y por culpa de los capullos florecientes y de tener los ojos como tomates. Es la vuelta de las aves migratorias, de los escotes, de los muslámenes, de las gafas de sol para ocultar la dirección de las miradas, de los tirantes, de la felicidad, de las hormonas, del amor... y de la puta canción del verano.
Ahora que todavía estamos a tiempo, vamos a analizar a semejante monstruo para que no nos pille con los pantalones a medio subir y podamos combatirlo eficazmente. Vamos a establecer una serie de características básicas para que podamos verla venir de lejos y avisar a todos nuestros seres queridos del terror que los acecha. Vamos a identificarla y a poner carteles de "se busca" por toda la ciudad antes de que sea demasiado tarde y no haya vuelta atrás. ¡Vamos a hacer justicia, hermanos!
Atendiendo a las canciones del verano de los últimos años se puede inferir lo siguiente:
- Estribillos fáciles
- Melodías pegadizas
- Temática simple
- Referencias sexuales
- Referencias festivas
- Un cierto toque de humor
- Baile a juego
- Inclusión de palabras inventadas (¿hola? ¿Aserejé? O el Dragostea Din Tei enterito)
- Técnicas horterillas de canto
- Aires latinos, castizos, discotequeros o moriscos (inclusión de la armónica menor, para todos los músicos ahí fuera)
- Cantantes con mirada de perdonavidas
- Lobotomización automática
- El ocasional solo de guitarra totalmente innecesario
Desde luego, no entiendo cómo la gente puede cometer semejantes aberraciones. Yo, que soy un músico íntegro, jamás caigo en esas tretas fáciles. Por ejemplo, mi última canción se llama Smorgorsando, que... es... hostia... que me la he inventao. Bueno, no pasa nada, es un pequeño detalle, porque el estribillooostia... es mazo de pegadizo. Calla, calla, que la temática es más simple que el mecanismo de un chupete, habla de sexo, el solo de guitarra sobra completamente, en cuanto la escuchas se te sube a la chepa y no se va y fjsdifjioanfkdjirjioekfdmierdaaaa...
A la mierda. Este año tampoco nos libramos: sin querer he hecho la canción del verano. Solo me falta el baile.