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El valor pedagógico del teatro

Este sábado finalizó la I Muestra de Teatro Universitario promovida por la Asociación Cultural de Magisterio de Soria. Esta cita, entre otras cosas, quería conmemorar los 20 años del grupo de teatro de la E.U. de Educación, 20 años dedicados a trasmitir cultura. Y es que las artes escénicas han estado ligadas desde siempre a la difusión de conocimientos.

Hagamos un poco de historia. Tampoco es necesario irse muy atrás para hablar del poder pedagógico del teatro. En 1931, Eduardo Ugarte y Federico García Lorca creaban La Barraca, un grupo de teatro ambulante que pretendía llevar el teatro clásico español por todo el territorio, llegando especialmente a aquellos puntos del país más olvidados.  Este proyecto echó a andar en 1932 en tierras sorianas. El blog soriano soria-goig recoge este momento: “en la noche del 17 al 18 de julio de 1932 todo estaba ya preparado en los Arcos de San Juan de Duero para la representación del programa, que incluía los entremeses de Cervantes ‘La cueva de Salamanca’, ‘Los dos habladores’, y ‘La guardia cuidadosa’, además del auto sacramental de Calderón ‘La vida es sueño’. Era el mismo programa representado en El Burgo de Osma y San Leonardo, y el mismo que se pensaba escenificar en Ágreda, Vinuesa, Almazán y de regreso a Madrid”. La Barraca fue uno de los grandes proyectos de Lorca, idea importada de sus años en Nueva York. Y es que, en palabras del literato, “el teatro es una escuela del llanto y de la risa, y una tribuna libre donde los hombres pueden poner en evidencia morales viejas o equívocas y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y del sentimiento del hombre”.

En la actualidad, el teatro está plenamente integrado en los centros escolares. Su uso es amplio: desde una herramienta para expresar sentimientos, emociones, ideas, pensamientos; hasta la vía para aprender a controlar el cuerpo y la voz. Igualmente, es útil para fomentar la capacidad de observación, para desarrollar la competencia comunicativa e incluso para mejorar las habilidades de memorización. La práctica interpretativa, hoy en día, va mucho más allá de los típicos festivales de Navidad y fin de curso. Prácticas pedagógicas como el role play pueden ayudarnos mucho en nuestro día a día en la escuela. Es una de las mejores vías para poder trabajar estrategias como la empatía o la asertividad con nuestros alumnos, o incluso puede ser utilizado como la mejor alternativa para motivar a los educandos y atraer su atención.

El teatro es un reflejo de la vida humana. No podemos olvidar que los primeros aprendizajes de los seres humanos son enteramente por imitación. Es por ello que el teatro, al poner a nuestra disposición la posibilidad de imitar el mundo real (pero sin que sus consecuencias sean reales), nos sirve como una especie de “entrenamiento” de lo que vamos a vivir, pudiendo experimentar las consecuencias de un buen o mal comportamiento. Nos ayuda así a reflexionar, a comprender el mundo que nos rodea y a interpretarlo y actuar en consecuencia a partir de esa comprensión.

Las artes escénicas han formado parte del entorno cultural y educativo del ser humano desde tiempos inmemorables, y han servido como herramienta formativa a generaciones y generaciones, no solo de estudiantes sino también de sociedades adultas. Los docentes debemos de ser conscientes del gran poder del teatro y dedicarle un tiempo de nuestra práctica diaria. De esta forma, podremos ofrecer a nuestros alumnos un “ensayo general” de la vida, para que luego la puesta en escena salga perfecta.