Ana Merino: "La coeducación es el medio que tenemos para fomentar los buenos tratos, el respeto y la tolerancia"
Decía Pablo Freire que “la educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo”; a lo que la escritora Iria Marañón añade “y la coeducación va a ser la clave para educar a esas personas que van a cambiar el mundo”. Hoy hablamos con Ana Merino Aguilar, en redes @latizadeana, experta en educación en igualdad.
1.- Comencemos por el principio, y aunque pueda ser demasiado evidente… ¿puedes definirnos qué es la coeducación?
Esta es una pregunta muy importante porque conceptualizar es esencial para contextualizar, y dotar de significado, que nos lleve el término a la acción. En su amplio sentido, es el medio que tenemos para educarnos y educar rompiendo con los roles y estereotipos de género presentes en la cultura; fomentar los buenos tratos, el respeto y la tolerancia; recuperar la historia y la cultura de las mujeres; y promover una educación sustentada en las capacidades personales. Hablar de educación en igualdad es hacer un alegato a favor del reconocimiento a ser y estar en este mundo. La educación sin coeducación no solo es injusta, también limita el desarrollo de las capacidades, talento, potencial y aspiraciones de niñas y niños. Hay una idea que utilizo mucho en las charlas o formaciones que imparto, inspirándome en la grandísima Clara Campoamor: “la coeducación se aprende ejerciéndola”. En los centros, si queremos que realmente cale y sea transformadora es básico que la ejerzamos desde unos objetivos, líneas de actuación y recursos concretos, si no, en el mejor de los casos, quedará relegada exclusivamente a efemérides, que pueden aportar un acercamiento, pero no trasciende.
2.- Y, una vez aclarado este concepto teóricamente hablando… ¿cómo se puede poner en práctica en el día a día de un centro educativo?
No sé si puede parecer una pregunta sencilla, sin embargo, lleva implícita una envergadura tal que sorprendería. En Andalucía los centros educativos cuentan con el perfil de coordinación del Plan de Igualdad, perfil que desempeño desde hace ya tiempo, pero que para acceder a él no es requisito la formación en igualdad, y hago esta puntualización porque considero esencial disponer de un mínimo de formación para desempeñar sus funciones. Desde el Plan de Igualdad, y en los centros donde he trabajado, he coordinado dinámicas, talleres y propuestas para poder llevarlas a cabo a lo largo del curso escolar, y que han estado vinculadas a las distintas efemérides que se conmemoran, tales como: el 25N Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer o el 8M Día Internacional de la Mujer. Una buena planificación es esencial para poder realizarlas e involucrar a todo el centro. Esta se determina a comienzos del curso, favoreciendo su organización y desarrollo. Por ejemplo, mi centro es de grandes dimensiones, con un volumen de alumnado de Educación Infantil y Primaria de más de 1000 estudiantes, por lo que cualquier propuesta necesita de una adecuada planificación y coordinación. Este curso propuse, como hilo conductor, utilizar la música para trabajar la coeducación, por lo que las distintas efemérides han girado en torno a ello y, como producto final, llevamos a cabo una campaña de venta solidaria de pulseras, con eslóganes del alumnado, a favor de los buenos tratos, y con ello colaborar con varias asociaciones. Junto con la planificación, también considero fundamental la implicación tanto del profesorado como de las familias. Fomentar la igualdad necesita de la involucración de toda la comunidad educativa, empezando por el claustro del profesorado, ya que son quienes colaboran en el desarrollo de las propuestas y, también, son modelos para el alumnado, por lo que revisarnos, como profesionales, y ver qué sensibilidad y conocimientos tenemos sobre la temática es fundamental para promover la coeducación y alejarnos de roles y estereotipos de géneros o un lenguaje sexista, por ejemplo. Además, como he expuesto, trabajar la igualdad no puede relegarse simplemente a las efemérides porque genera la falsa creencia de que es algo puntual sin llegar a calar en el alumnado, por lo que el trabajo en las aulas por todo el profesorado es esencial.
3.- A veces creemos que coeducar es celebrar el 8M… en los coles más comprometidos se celebra también el 25N y el 11F… ¿cómo podemos hacer que la educación en igualdad vaya más allá de los días de?
Esta idea es vital: la educación en igualdad es todo el año, como suelo decir: “todo el tiempo, todo el rato”. Por supuesto que es interesante y necesario dedicar días específicos como el Día Internacional de la Mujer, porque es un día que nos invita a la reflexión y a la toma de conciencia, nos permite acercarnos al concepto histórico y ver los avances producidos. Pero, sin ninguna duda, esto no se puede quedar ahí porque no llega a entenderse la importancia ni a transformar realidades. En otras palabras, como sociedad el fomento de la igualdad en los centros educativos es imprescindible, es una herramienta de transformación social y permite resignificar el imaginario cultural existente (imaginario patriarcal). Para conseguir esa transformación necesitamos más que días concretos que, aun siendo necesarios, son insuficientes. Vivir la educación desde los principios de la coeducación es una necesidad actual, y es beneficioso tanto para el alumnado como para toda la comunidad educativa. Para conseguirlo es fundamental dar el salto hacia una escuela coeducadora, donde el fomento de la igualdad impregne el sentir del centro. Aquí vuelvo a plantear la importancia de que el profesorado disponga de una mínima formación y, por supuesto, sensibilización, ya que ver el mundo con las gafas violetas no es sencillo, aunque suceda de forma espontánea, puesto que nos hemos educado y vivimos en una sociedad patriarcal, y para cuestionarnos esa estructura, de una forma u otra, necesitamos un mínimo de formación (tanto formal como informal). Es obvio que no todo el profesorado tiene que ser experta o experto en la materia, pero un mínimo de formación es esencial para evitar perpetuar, por ejemplo, roles y estereotipos de género o un lenguaje sexista. Esto no lo plantearíamos con otras materias, es decir, nadie pondría a impartir francés a alguien que no tuviera los conocimientos mínimos requeridos, pues es lo mismo si queremos promover que la igualdad en educación vaya más allá de los días señalados, y que la escuela se convierta en un espacio transformador.
4.- ¿De qué proyecto/ actividad/ recurso coeducativo que hayas puesto en práctica en tu aula te sientes más orgullosa?
Hablar de los proyectos que me hacen sentir orgullosa va de la mano de aquellos que han tenido algún tipo de impacto o vínculo social, tanto los relacionados con la temática feminista como con otros de diferentes índoles. Creo que la escuela debe promover ese vínculo directo con la sociedad, para mejorarla; y, el entorno debe indudablemente entrar en la escuela para enriquecerla. Esto significa promover que el alumnado tenga implicación y pensamiento crítico, y la coeducación es fundamental para ello. En la tiza de Ana (especialmente en Instagram) comparto las diferentes experiencias educativas y proyectos que promuevo (aunque, como bien sabes, consume tiempo y no está tan actualizado como quisiera). Por suerte, hay muchos proyectos en los que pienso y sonrío. En esta ocasión, me gustaría destacar uno que hemos llevado a cabo el curso 2023-2024. Matizar que, al ser la coordinadora del Plan de Igualdad, tengo la posibilidad de llegar a más docentes y alumnado, también suponiendo un mayor esfuerzo porque no dispuse de tiempo específico para ello. Esta iniciativa tuvo un corazón muy bonito: la solidaridad. Todo arrancó con el impulso del día 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (apoyado por el Pacto de Estado contra la Violencia de Género), enmarcado en un proyecto anual llamado “Coedúcate fest”, en el que, durante todo el año, las diferentes propuestas coeducativas iban de la mano de la música y el arte. De hecho, cerramos nuestro festival de coeducación con una batucada, a nivel de centro, donde el alumnado elaboró sus instrumentos caseros de percusión y participó activamente en ella, éxito total. Obvio, la organización previa para todo es imprescindible, y se gestionó desde la coordinación del Plan de Igualdad. Y, como en buen “festival”, no podía faltar la icónica pulserita, en nuestro caso, a favor de los buenos tratos. Para ello, como somos dos etapas en el centro, se propuso un concurso de eslóganes a favor de los buenos tratos para que las pulseras tuvieran así la identidad del centro. Tras trabajarlos en las tutorías, cada grupo aportó sus sugerencias y, desde un comité, se seleccionaron un eslogan que representara a educación infantil: Dialogar, hablar, amor; y otro de educación primaria: Libres e iguales. Vente al lado morado. Efectivamente, para ser una sociedad mejor hay que unirse al lado morado. Nuestras pulseras han tenido una muy bonita acogida tanto dentro como fuera del centro, ¡son una chulada! Dentro del centro fue el propio alumnado el encargado de promocionarlas y favorecer su distribución, pasando por las diferentes clases para facilitar que el alumnado y las familias se pudieran hacer con ellas y colaborar solidariamente con la causa, también desde el AMPA (Asociación de Madres y Padres del Alumnado), se promovió y facilitó su distribución; y fuera del centro, el boca a boca y las redes sociales, como Instagram a través de la cuenta de La tiza de Ana, hicieron su magia llegando a más personas que, con mucho interés, se sumaron a la causa, ¡agotando existencias! La solidaridad, como he comentado, marcaba los latidos de este proyecto ya que lo recaudado fue donado a dos asociaciones que trabajan con la infancia y con las mujeres, siendo la asociación Dolls4Girls y la asociación de Mujeres Arroyo-Benalmádena (asociación de nuestra localidad), ya que con este proyecto y su temática, desde un principio, tuve claro que era fundamental revertir aquello que se trabajase en el centro en la sociedad y aportar nuestro granito de arena. Qué hay mejor que poder dejar una huella bonita en el mundo.
5.- Para terminar, recomiéndanos algunas lecturas coeducativas, tanto para el personal docente como para trabajar con el alumnado.
Hablar de lecturas coeducativas nos daría para otra entrevista, es una temática que me apasiona. De hecho, soy formadora para docentes sobre esta temática y la investigación que llevé a cabo en mi segundo máster (máster en Igualdad y Género) se centró en eso. Títulos hay muchos, cada vez más y mejores, pero no todo es coeducativo, es decir, que simplemente aparezcan paridad en los personajes, un título atractivo o, a simple vista nos parezca que distinto de lo que estamos acostumbradas, no significa que promueva la coeducación, es necesario mirar con detalle, con las gafas violetas puestas, y adentrarnos en las palabras y narrativa que lo envuelve, en el imaginario visual, y en la disposición de los elementos, entre otros, para poder identificarlos. Para personas adultas, docentes o no, les recomendaría acercarse a la temática feminista con libros más específicos de autoras como Nuria Varela o Ana de Miguel con “Ética para Celia”, “No me cuentes cuentos” de Sandra Sabatés, que a través de datos y experiencias te acerca situaciones conocidas y duras; o de corte narrativo, “La trenza” de Laetitia Colombani, que es un placer leerlo, al igual que a Almudena Grandes (una de mis escritoras favoritas). Y para la infancia - adolescencia, los álbumes ilustrados son todo un regalo, porque los textos y el imaginario visual son una combinación perfecta para engancharnos, como “Bonitas” de Stacy Mcanulty y Joanne Les Vriethoff, donde se juega, con mucha inteligencia, en el contraste texto-imagen; “Rula busca su lugar” de Mar Pavón y María Girón, en el que la protagonista romperá con la cadenas culturales que la condenan; “El niño que quería dar abrazos” de Sonia Encina, donde se muestra la fuerte influencia de los estereotipos y roles de género; o “El diario violeta de Carlota” de Gemma Lienas para acercar la temática a la adolescencia.