Los avales del Estado y los créditos online se posicionan como solución económica frente al COVID-19

Salvo que vivas en otro planeta, seguramente ya sabrás que el coronavirus es una pandemia que ha puesto en jaque a medio mundo. Este virus ha obligado al pueblo español a permanecer en casa, y le seguirá obligando a permanecer en esta, para evitar que los contagios hagan que se propague más. No en vano, el Gobierno ya tuvo que decretar el estado de alarma a mediados de marzo para prevenir una situación que sobrepasara cualquier medida.

El daño colateral de estas medidas tan necesarias ataca directamente a las pequeñas y medianas empresas, a los trabajadores por cuenta propia y, en definitiva, a todo el tejido empresarial del país. La actividad se ha visto totalmente reducida, y eso ha afectado también a los ingresos, la facturación y el bienestar en general. Tanto es así, que los expertos ya hablan de otra crisis económica causada por esta pandemia.

En nuestro caso, el Gobierno ha habilitado una serie de avales públicos con líneas de créditos ICO que buscan ayudar a los empresarios que quieren evitar el cierre de sus negocios. Y es que, aunque la actividad haya cesado, hay gastos que se mantienen. Algo lógico, pero también duro porque, cuando no hay ingresos, ¿cómo afrontar a unos gastos que no paran?

Ese es uno de los caminos que se han dibujado en el horizonte financiero del país, pero hay otro que también ha ganado todavía más relevancia de la que ya tenía. Los créditos online están ganando fuerza por sus comodidades, aunque a veces puedan ser una cuchilla de doble filo bastante afilada por ambas partes.

Los créditos para empresas y los online, ¿son la solución necesaria?

Cada propuesta tiene sus pros y sus contras. Si abordamos la solución dada por el Gobierno con sus avales para empresas, puede parecer a simple vista que es algo útil y muy bueno para sortear los baches económicos que llegan a las empresas. En este sentido, el Estado ofrece avales que pueden llegar a tratar el 80% del importe del préstamo solicitado por el negocio, aunque todo depende del tamaño de este y la cuantía necesaria.

Durante los primeros meses, los solicitantes solo tienen que pagar unos intereses que normalmente van entre el 1 y el 2% del total, cosa que pone sobre la mesa una cantidad bastante pequeña. Una buena forma de obtener una inyección económica sin tener que pagar una gran cantidad de dinero, y más aún teniendo detrás ese posible sustento que aborde la mayoría de la deuda. Sin embargo, hay una letra pequeña de la que no se habla tanto.

Y es que muchas entidades bancarias están exigiendo a los solicitantes el pago de varios productos financieros adicionales. Una ayuda está siendo lastrada con un intento de generar beneficios a base de contratar seguros de salud u otros derivados que, finalmente, perjudican al solicitante más que ayudarle. Productos que, en determinadas ocasiones, se plantean con un sobreprecio respecto a lo que hay disponible en el mercado.

La alternativa de préstamo online

En la otra mano están los créditos en línea. Su planteamiento dista poco de lo que se lleva viendo todos estos años en el sector. Son préstamos que se piden por internet y que pueden obtenerse en cuestión de segundos. Una propuesta fácil de entender, rápida, sencilla y, sobre todo, bastante cómoda. Su principal atractivo es que no imponen grandes requisitos más allá de los intereses y los plazos con los que devolver el dinero.

Ahora bien, echar un vistazo a comparativas de préstamos online en PrestamosPerfectos.es y otros portales comparadores es esencial. Si no se sigue ese camino, se corre un elevadísimo riesgo de caer en trampas con intereses que dupliquen o tripliquen el valor del préstamo a pagar, o con unos plazos demasiado apretados para pagar cantidades bastante altas. Esas son las dos principales razones que obligan a andarse con mucho ojo en este sentido.

Y su fórmula, en líneas generales, no es mala; pero se aleja de ser la solución perfecta, y más en tiempos tan difíciles como estos, en los que hay tanta incertidumbre rodeando cada paso que se da. Sobrecargarse con una deuda mayor no es el mejor camino a seguir, no al menos cuando poco se sabe de cómo va a evolucionar la situación a todos los niveles en los próximos meses.

Comparando ambas propuestas, por ahora la más segura es la solución ofrecida por el gobierno, aunque volvemos a hablar de la adquisición de una deuda, por aplazada o reducida que esta quede. En cualquier caso, si cabe la opción de recurrir a los ahorros acumulados hasta el momento, es la mejor forma de seguir adelante. No hay tramitaciones complejas, no hay intereses, no hay sobrecostes. Es tu dinero, reinvertido para poder salir del paso en una situación excepcional. Sin duda, es la mejor opción posible, siempre y cuando puedas recurrir a ella.