Una explosión de arte ecléctico de primer nivel en las Tierras Altas de Soria

La Fundación Vicente Marín de Bretún, que ofrece servicio de visitas y de alojamiento, encierra una de las historias recientes más sorprendentes y alucinantes de la provincia de Soria
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Vicente Marín, en la habitación (trasladada desde Madrid) donde falleció el XV Conde de Atarés. Foto: Concha Ortega

Uno de los rincones más sorprendentes y alucinantes de la provincia de Soria es la Fundación Vicente Marín y José Miguel López Díaz de Tuesta, ubicada en Bretún, un pueblo revivido en los últimos años con preciosas casas de piedra, varios alojamientos y el atractivo añadido de la presencia de las icnitas.

La Fundación Vicente Marín, pues de esta forma abreviada es como se la conoce más habitualmente, nació hace cuatro años, pero sus raíces van mucho más allá en el tiempo.

Vicente Marín nació en Bretún en 1937, el octavo de nueve hijos, y su padre falleció apenas diez años después. En la web de la Fundación se recogen los aspectos esenciales de la vida de Vicente Marín.

El resumen de esa entrada es que, después de diversos avatares, el joven que se tuvo que marchar de Bretún terminó dirigiendo durante 40 años el hotel Galiano en Madrid. En ese tiempo, y en los inmediatamente anteriores, conoció a gran cantidad de personas del arte y la aristocracia madrileñas, españolas e incluso del mundo.

El hotel Galiano era propiedad de José Miguel López Díaz de Tuesta, XV Conde de Atarés y VIII Marqués de Perijaá desde 1961. Con confianza plena en las labores de dirección de Vicente Marín, el Conde de Atarés aprovechó para satisfacer otras de sus grandes pasiones: viajar por el mundo y coleccionar arte.

En todas esas décadas de recopilación, logró reunir una impresionante cantidad de valiosísimos objetos de todo el mundo y de todas las épocas: pinturas, esculturas, porcelanas, grabados, muebles, tapices, libros... Todo ello, ahora, está en Bretún, en las Tierras Altas de Soria, esperando ser visitado por cualquier persona que lo desee.

Sin descendencia, el Conde de Atarés decidió que su heredero único fuera la que había sido su mano derecha durante medio siglo, el soriano Vicente Marín. Este, sin descendencia a su vez, decidió crear esta Fundación que realmente casi acaba de empezar a andar, pues de esos cuatro años, uno y medio ha coincidido con la pandemia del coronavirus. Poco a poco, como casi todo, la Fundación se va recuperando.

Cinco edificios en Bretún, posibilidad de alojamiento

Bretún, que hasta hace unos años tenía numerosas casas en ruina, es ahora un pueblo recuperado casi en su totalidad. Cinco de esas casas han sido compradas y levantadas de nuevo por Vicente Marín. La primera la compró en 2000 y la última, hace cinco años. De esas cinco casas, ninguna es la en la que nació y vivió sus primeros años de vida, por los recuerdos que le trae.

En el paseo entre una y otra de las casas sí se pasa por ella, también arreglada y habitada en determinadas épocas del año por unos familiares suyos, como explica durante la visita por el pueblo.

Esas cinco casas conforman en la actualidad la Fundación Vicente Marín. Una de ellas es la sede en sí de la Fundación. En otra hay un impresionante salón para las cenas de gala (en breve habrá varias, del grupo Raíces de Europa). Otra es un hotel que se puede reservar de manera completa o por habitantes. La cuarta casa es la biblioteca. En un quinto edificio hay también varias habitaciones destinadas al alojamiento.

Distribuidas por esas cinco edificaciones, hay miles de pequeñas y grandes obras de arte. Todo ese conjunto está siendo inventariado en la actualidad por Marisol Encinas, pero el trabajo es tan ingente que todavía faltan meses y meses para completar el catálogo de todo lo que hay en Bretún.

¿Y qué hay en Bretún? Para empezar, hay cuadros de Murillo, Sorolla, Teniers El Joven, Bayeu, Bartolomé de Cárdenas, Leonardo Alenza, Néstor Martín-Fernández de la Torre, Craddock, Francisco Rizi... entre otros muchos, así como esculturas de dos de los grandes españoles de todos los tiempos, Salzillo y Juan de Juni. Hay tallas románicas, porcelanas de la dinastía Ming, un bonito y sencillo oratorio, tapices de Beauvais, una puerta cristiana, inca y azteca, un cristo de marfil de Bouchardon hijo, un bargueño renacentista, una llave con la que los Grandes de España podían entrar al Palacio Real, una amplia colección musical, cinematográfica y bibliográfica...

Por añadir, la impresionante mesa del salón de gala se encuentra junto a un gran retrato del rey más breve de la historia de España, Luis I. El retrato, en realidad, fue pintado por Michel-Ange Houasse cuando Luis I todavía era Príncipe de Asturias. Patrimonio Nacional pretende hacerse con este cuadro por esa razón, para colocarlo en el Palacio de la Zarzuela.

Todo lo citado es tan solo una muy pequeña parte de lo que puede verse en esta Fundación Vicente Marín, una entidad todavía joven y que pretende seguir creciendo para dar a conocer todo lo que posee y para seguir mostrando Soria a todo el mundo. Vicente Marín explica que desde que abrieron sus puertas, han pasado por Bretún alrededor de 4.000 personas, entre ellas algunas procedentes de Francia, Bélgica, Alemania, China...

Las dos maneras de visitar la Fundación

Pocas cosas hay más sencillas que visitar la Fundación Vicente Marín. Solo se hace con cita previa, que se puede reservar en estos tres teléfonos: 625222384, 975185299 y 679476861. El horario es de martes a domingo, de 11.00 a 13.30 y de 17.00 a 20.00. En teoría, es para grupos de ocho a diez personas, pero debido a la situación actual, también sería posible para grupos de cuatro. El precio, 8 euros por persona, incluye un vino español.

La segunda manera de conocer la Fundación es alojándose en ella. Los precios son muy asequibles, desde 40 euros la habitación individual, 60 la doble y 190 el hotel completo para ocho personas. Se pide un mínimo de dos noches de estancia, y también es posible hacer pensión completa si se desea. Hay un jardín con piscina cubierta.

Además de disfrutar del paisaje único de las Tierras Altas de Soria, dormir en la Fundación Vicente Marín permite descansar en el mismo lugar donde lo hacen cientos de obras de arte, y con las comodidades y detalles de un espacio diseñado por la persona que dirigió durante 40 años el emblemático hotel Galiano.