Pilar Nicolás, 17 años en Abioncillo pintando a mano cerámica inspirada en Japón
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Pilar Nicolás Pomeda lleva 32 años dedicada a trabajar la cerámica y 17 de ellos en su coqueto y cuidado taller ubicado en Abioncillo de Calatañazor, donde diseña sus piezas decorativas inspiradas en el arte japonés, una vez que han sido moldeadas con su torno tradicional de pie.
En un rincón de este bonito y pequeño pueblo de casas de piedra y adobe, portalones de madera y suelos empedrados, con el río Abión a los pies, se sitúa este taller que es también un punto de formación, exposición y venta. Cerca de 70 niños irrumpen en la tranquilidad de un pueblo en el que solo viven tres personas: Pilar Nicolás, su marido, profesional de la música, y el 'alemán', también dedicado a la artesanía de la madera. En las calles se escucha a los chicos del Pueblo Escuela de Abioncillo y esta semana tocaba un colegio de Alcorcón (Madrid).
Pilar Nicolás ultima los detalles de cuatro placas para plazas y calles de Torremocha de Jarama (Madrid), un trabajo en barro rojo chamota por encargo y que en el caso de la provincia de Soria puede verse en calles de localidades como Calatañazor, Miño de San Esteban o Caracena.
TÉCNICA RAKÚ
Con 20 años entró a formarse en una escuela de cerámica de Madrid y desde los 32 se dedica profesionalmente a ello, durante 15 años por la zona de la Sierra de Madrid y desde el año 2005 en Abioncillo de Calatañazor.
Casi toda su trayectoria profesional como ceramista ha desarrollado la técnica rakú, un tipo de alfarería tradicional japonesa donde las piezas se queman a unos 1.000 grados en un horno de propano y se extraen una vez se han fundido los esmaltes. Después se trasladan a un contenedor lleno de material orgánico, en el caso de Pilar de serrín, para apenas dejar oxígeno, lo que produce la aparición de su cuarteado característico, para después limpiarse de forma trabajosa con estropajo. Se tarta de una técnica que conlleva de mucho esfuerzo físico por lo que desde hace cuatro años "y ya a punto de la jubilación", Pilar pinta sobre cubierta, diseños a mano alzada sobre el esmalte. Lo hace a pulso, fijándose en un diseño, por lo que si se equivoca "hay que borrarlo pasándolo por agua y volver a empezar".
Desde sus inicios en la cerámica se ha inspirado en la pintura japonesa contemporánea, en detalles como los pájaros, flores o insectos, que traslada a mano alzada sobre los platos, boles, cuadros, jarrones y todo tipo de piezas que muestra en su taller.
FERIAS DE CERÁMICA
El último fin de semana de mayo comienza para pilar la temporada de ferias por lo que estos días prepara materiales para ello. Casi todas las provincias de Castilla y León cuentan con una feria específica de cerámica, donde acude con sus piezas, además de a otras localidades como Navarrete.
El pasado fin de semana, en el marco de los Días Europeos de la Artesanía, protagonizó una jornada de puertas abiertas y un taller en el que participaron tres personas, en una iniciativa de la Junta de Castilla y León donde también participaron los talleres de Torrearévalo y Tajueco. A pesar de que Pilar se dedica más a la porcelana, salvo encargos, en este caso los alumnos trabajaron el barro rojo ya que es más sencillo de tornear, frente a la dificultad de la porcelana por su plasticidad.
A lo largo de estos 17 años en Abioncillo también ha dado clases en su taller, en la Casa del Parque del Amogable incluso en Madrid. Además de participar en las distintas ferias, siempre tiene abierto el taller-exposición y reconoce que en verano, principalmente en agosto, cada vez son más las personas que conocen este pequeño rincón y se acercan a comprar algún tipo de pieza de cerámica, pintada a mano y con toques orientales en este pequeño pueblos soriano.
EN MARCHA EL HORNO DE ABIONCILLO
Con mucho orgullo, Pilar cuenta que el pasado año, un grupo de 13 ceramistas, de provincias como Zaragoza, Logroño, Burgos, Segovia, León o Valladolid, y compañeras de ferias, pusieron en marcha el horno de Abioncillo de Calatañazor, ubicado cerca del río y datado de 1990. Fue en el mes de marzo. Después de poner a punto el horno, cada una de las participantes cocieron sus piezas, en barro rojo para adaptarse a la temperatura que podía alcanzar el horno. Un horno de carga superior al que hay que levantar las tejas y una chapa, por lo que las siguientes mejoras son la creación de un pequeño escalón y también revestir con piedra la parte norte del horno, ahora con pared de adobe. Una jornada que entusiasmó a las participantes y que se repetirá este año el 11, 12 y 13 de mayo.