La Venta de Tiermes, cuatro décadas de vida en uno de los lugares con más fuerza de Soria

Ayer comenzaron las XXVII Jornadas de la Matanza, una de las numerosas excusas para acercarse a este lugar junto al importante yacimiento. Información en los teléfonos 608830357 y 975352055, y en el correo [email protected]
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Este sábado ha dado comienzo la XXVII edición de las Jornadas de la Matanza que organiza la Venta de Tiermes, jornadas que se extenderán durante cuatro sábados consecutivos: 11, 18 y 25 de marzo, y 1 de abril. Un menú de 44 euros o un fin de semana por 96 es la oferta que desde hace casi cuatro décadas han degustado centenares de personas en uno de los lugares con mayor encanto y fuerza histórica de la provincia de Soria. VER MENÚ DE LAS JORNADAS

La Venta de Tiermes es todavía uno de los escasos lugares tanto para alojarse como para comer en toda esta zona del sur de Soria. No se encuentra especialmente cerca de ningún pueblo, sino a la entrada del yacimiento arqueológico de Tiermes, al que cada año acuden miles de turistas. Al Museo, del que sí hay datos, entran unas 6.000 personas al año, pero se estima que la cifra de personas que visita el yacimiento en sí es muy superior.

Este yacimiento empezó a excavarse a comienzos del pasado siglo, en 1907. Después, Blas Taracena también empezó a investigar en él desde 1932, y hasta el año 1968 hubo otras excavaciones comandadas por conocidos arqueólogos como Teógenes Ortego o Juan Zozaya.

Y algunos años después, en 1975, se retomaron estas excavaciones por una de las figuras más importantes, José Luis Argente Oliver, relevado a comienzos de este siglo por Santiago Martínez.

A mediados de aquellos años 70 empezó a colaborar en esos trabajos el joven de 16 años Manuel de Pablo, vecino de Montejo de Tiermes cuando en la localidad había alrededor de 70 jóvenes de esas edades. De Pablo empezó a aumentar su interés por ese lugar, un interés no solo histórico, sino también empresarial e incluso vital, pues desde hace años este es tanto su lugar de trabajo como su lugar de residencia junto con su familia.

La Venta de Tiermes, que ahora es un complejo de 12 habitaciones, casa rural y amplios salones para restaurante o para todo tipo de actividades, empezó siendo un pequeño chiringuito en 1981, un lugar para que las personas que allí trabajaban pudieran tomar algunas bebidas o algunos almuerzos sencillos.

En 1985, Manuel de Pablo decidió que aquello se quedaba pequeño y dio el paso para hacer un restaurante como tal. De enero a mayo de ese año se marchó a Barcelona para conocer los entresijos de la hostelería en Hermanos Tomás, un restaurante llevado por oriundos de Montejo de Tiermes.

Regresó a su tierra, y ese mismo año empezó a ofrecer carnes a la brasa como especialidad. Poco después, en 1986, empezó a trabajar como funcionario en el mismo Museo de Tiermes, lo que le proporcionó una estabilidad que le animó a atreverse a ir ampliando el negocio. Junto con su hermana, en 1987, empezó a funcionar con mayor regularidad el restaurante.

Y todavía faltaba el último paso: conseguir que las personas que se acercaban a este lugar tan especial pudieran también quedarse a dormir en él. Así empezaron en 1994 las obras del hotel, un hotel construido recordando las antiguas villas romanas, con 12 habitaciones, todas ellas en planta baja, y una zona común. Estas habitaciones están decoradas con dibujos inspirados en los motivos hallados en las cerámicas termestinas. En el gran espacio interior entre las habitaciones también se pueden celebrar bodas, con carpas.

Junto al hotel hay una casa rural, el antiguo hogar de Manuel de Pablo, reconvertido ahora para que puedan acudir grupos de alrededor de seis o siete personas en sus cuatro habitaciones. Esta casa rural tiene unas vistas espectaculares del Bordégal, una de las principales alturas de la Sierra de Pela, y quizás la más destacada, aunque no la más alta, por hallarse ubicada fuera de su eje axial.

La mayor parte de las personas que visitan a Tiermes son de turismo nacional. Curiosamente, no faltan de vez en cuando personas del extranjero, como los grupos que desde hace 30 años lleva hasta allí tres o cuatro veces al año Soria Bel, una filial belga de Soria Natural.

En este mes de marzo, y aprovechando los productos de la matanza del cerdo que dan lugar a estas jornadas, se acercan hasta la Venta de Tiermes personas sobre todo de fuera de la provincia de Soria, aunque también acuden sorianos para visitar el yacimiento y para comer este menú especial.

Salvo un mes, la Venta de Tiermes permanece abierta todo el año, en el que hay trabajo para cinco personas, cantidad de empleados que lógicamente aumenta en los días de verano. Ahora cierra lunes y martes, pero en esos meses estivales ya no hay jornadas de descanso.

Además del yacimiento en sí, que ya es un importante atractivo por sí mismo, en Tiermes hay otros cinco momentos especiales a lo largo del año, o mejor dicho varios más porque algunos de ellos se desdoblan. El más conocido de ellos es el Plenilunio, una fiesta que se celebra entre los meses de mayo y noviembre en cada sábado más cercano a la Luna llena, día en el que se comen y se beben productos especiales.

Otra fiesta que se celebra dos veces es la romería a la ermita románica de Santa María de Tiermes. La primera es el último sábado de mayo y la segunda el 12 de octubre, la primera para pedirle a la Virgen, y la segunda para mostrarle el agradecimiento.

Además, en el mes de agosto, en el mismo anfiteatro original del yacimiento, se representan obras de teatro. Y poco después, en septiembre, tiene lugar Astrotiermes, una actividad de la que ya se han celebrado 14 ediciones y que regresó en 2022 tras la pandemia. Atrae a unas 150 personas de toda España aficionadas a la astronomía. Por último, en noviembre hay jornadas micológicas.

En este lugar, junto al yacimiento, el Museo, la ermita y las instalaciones de la Venta de Tiermes, hay también un parque y una pista de pádel, muy utilizada sobre todo a partir del buen tiempo. No falta también un recordatorio a la figura del Cid Campeador, pues Tiermes (bajo su denominación medieval de Griza) aparece también en el Cantar aunque ahora no esté incluido en el turístico Camino del Cid.

La zona es también ideal para rutas de senderismo o para conocer algunos de los bonitos pueblos y despoblados de estas tierras rojas que son habitadas por los humanos desde hace miles de años, y aun mucho antes por los dinosaurios, que también dejaron aquí algunas de sus huellas, icnitas que todavía pueden encontrarse en el mismo hotel. Información en los teléfonos 608830357 y 975352055, y en el correo [email protected].