Provincia

El ‘nuevo’ Hospital de San Agustín multiplica el lustre de la plaza Mayor de El Burgo

Hospital San Agustín
photo_camera Hospital San Agustín. Foto @victorgvalero

El Ayuntamiento de El Burgo de Osma ha presentado este miércoles las importantes y necesarias obras que ha acometido en la fachada del Hospital San Agustín, con una inversión de 526.000 euros, de los cuales la Junta de Castilla y León ha aportado 280.000 y la Diputación 100.000. El resto ha corrido de cuenta del Consistorio burgense.

El alcalde, Antonio Pardo, ha sido el encargado de inaugurar este acto, que se ha celebrado en el mismo salón de actos del Centro Cultural San Agustín, pues esa es la actual utilidad del Hospital que fue inaugurado en 1701, dando origen a la actual plaza Mayor de la villa.

Pardo ha destacado el buen ritmo de las obras, cuyos andamios comenzaron a colocarse el 2 de octubre de 2023 y fueron retirados el 14 de abril de 2024 a pesar de la complejidad de los trabajos. El alcalde ha recordado igualmente que el edificio es propiedad de la Diputación Provincial de Soria, y que lo ha cedido para un plazo de 50 años al Ayuntamiento de El Burgo.

Debido a esta cesión de medio siglo, el Ayuntamiento puede optar a las ayudas de los diferentes fondos europeos. Ahora mismo se trabaja en el ingreso de otros tres millones de euros, sustancialmente para las mejoras energéticas del edificio y para aumentar la utilidad del claustro tanto en verano como en invierno, todo ello sin perder el valor patrimonial del conjunto.

Por su parte, el arquitecto Javier Serrano ha realizado una exposición a autoridades y al público presente para dar a conocer las principales características de los trabajos, tanto a nivel arquitectónico como escultórico.

Lo más destacable, como se podía apreciar con las fotografías de detalle, eran las diferentes patologías sobre las que había que intervenir, como erosión, manchas, destonificaciones o fracturas en las piedras, por ejemplo en la totalidad de los dinteles. Estas fracturas han sido cosidas con varillas de fibra de carbono o rellenadas con epoxi. En algunos casos, cuando ha habido mucha pérdida de volumen como por ejemplo en las cornisas, incluso se ha reconstruido la parte faltante.

Para todo ello, según ha explicado Serrano, ha venido muy bien la alta calidad de la piedra, caliza, que ha favorecido la buena conservación general del conjunto y que permite que las intervenciones que se han realizado sean más exitosas.

En estos meses de trabajo se han mejorado también las cubiertas. La del cuerpo principal, de teja árabe, se ha mantenido con esa tipología de tejas canales y cobijas, pero todas ellas fijadas con clavos apropiados para evitar su desplazamiento. En las cubiertas de las torres se han repuesto o arreglado las pizarras deterioradas, aunque su estado en general también era bueno.

Por lo que se refiere a los conjuntos escultóricos de la fachada, Javier Serrano ha destacado la calidad de los mismos. En su presentación ha contrastado imágenes previas a los trabajos con su aspecto actual. Se han eliminado manchas y se ha retirado todo el material vivo como líquenes, y finalmente se decidió utilizar el silicato de aluminio para la recuperación de estas esculturas.

En algún caso, además, gracias a esta intervención se han prevenido accidentes potencialmente muy peligrosos. Una de las cuatro bolas ornamentales de la fachada fue retirada por uno de los trabajadores de Trycsa con apenas tocarla, así que todas esas bolas se han fijado ahora convenientemente a sus aposentos.

Por último, y además de insistir en esos planes de futuro adelantados por Pardo, Serrano también ha explicado la importancia de la iluminación para potenciar todo este conjunto ahora restaurado, y que desde hace un mes ha servido para aumentar notoriamente el lustre de la plaza Mayor burgense.

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