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El Ministerio de Cultura comienza los trabajos arqueológicos en el Monasterio de San Juan de Duero

Es la primera vez que se realizan trabajos arqueológicos destinados a conocer el subsuelo del monasterio

Los arcos de San Juan de Duero
photo_camera Los arcos de San Juan de Duero

 El Ministerio de Cultura, a través del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), ha comenzado esta semana los estudios previos a los trabajos de excavación y sondeos arqueológicos previstos sobre el claustro del Monasterio de San Juan de Duero, en Soria.

Estos estudios previos contemplan el vuelo fotogramétrico de dron sobre el monasterio y sus inmediaciones, así como una prospección geofísica mediante georradar. Ambas pruebas ayudarán a caracterizar las estructuras subterráneas del monasterio y servirán para plantear próximas áreas de excavación arqueológica, así como para prever el recorrido y disposición de posibles futuras instalaciones que favorezcan el drenaje del suelo afectado por humedades como consecuencia de su cercanía con el río Duero.

A partir de los resultados de los estudios previos, se programará en las siguientes semanas una campaña de excavaciones arqueológicas selectivas. Estas actuaciones perseguirán caracterizar, desde el punto de vista constructivo, la cimentación de las arquerías del claustro, documentar cualquier evidencia sobre instalaciones antiguas para la evacuación de agua, y tomar cotas y dimensiones de las estructuras.

A tenor de los resultados obtenidos en la prospección geofísica, se podrán plantear posibles sondeos para excavar y documentar cualquier aspecto que se considere de interés.

Excavaciones históricas
A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, el Monasterio de San Juan Duero sufrió distintas intervenciones sin control arqueológico ni documentación, como la retirada del arbolado del patio del claustro y la nivelación del terreno en 1883, que desenterró estructuras funerarias y arquitectónicas; o la actuación en 1916 de Luis de la Figuera, que excavó el centro del claustro con la intención de localizar un posible pozo.

Posteriormente, en la segunda mitad del siglo XX se emprendieron distintas campañas arqueológicas. Sin embargo, todas han abordado el monasterio de forma parcial. Por eso, todavía hoy se cuenta con escasa información sobre el subsuelo del monasterio. La única certeza que existe es que la panda este del claustro cuenta con varias tumbas de laja alineadas; y que en la panda norte, se registraron tres tumbas, pero no existe información sobre el resto de la superficie. 

Por otro lado, ninguna campaña arqueológica, hasta el momento, ha documentado el pavimento original del claustro ni su sistema de evacuación de aguas mediante pendientes o canalizaciones. Se estima que pudo haber desaparecido con motivo de su reutilización como huerta en el siglo XIX, o que hubiera sido eliminado durante los trabajos de nivelación del suelo en 1883. 

Estos primeros estudios pretenden dar respuesta a algunos de estos interrogantes desde el punto de vista arqueológico, que se verán complementados por posteriores análisis de carácter multidisciplinar orientados a realizar una intervención que consiga la recuperación y conservación de este monasterio del siglo XII que es seña de identidad de la cultura soriana.

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