Lavanda de San Felices: alta cosmética y conservante alimentario más allá de 'Instagram' y su intenso color y aroma
Además de ser un 'paraíso' para los instagramers, por su intenso color morado, especialmente al atardecer, y su aroma que se impregna con solo rozarlo con la punta de los dedos, los campos de lavanda de San Felices ofrecen una cosecha que se finaliza en una destilación y que se utiliza, entre otras muchas cosas, en la alta cosmética, como repelente contra los mosquitos o como conservante alimenticio.
Cada año por esta época (apenas queda una semana para que se termine de cosechar esta apreciada planta de la familia de las lamiáceas) la bonita localidad de San Felices se transforma en la 'Provenza' de la provincia de Soria. No es una casualidad ver decenas de hectáreas de lavanda y lavandín, detrás se encuentran Damián Navascués y Virginia Re, y una cuidada cadena que arrancó en 2007, cuando lo hizo su nueva vida, y que forma parte de un carrusel de oferta turística y de productos donde esta planta ofrece lo mejor de sí.
Con el Moncayo como testigo, esta pequeña localidad de poco más de 50 habitantes y que el cineasta Roberto Lázaro puso en el mapa, alberga el mayor campo de lavanda de la provincia, 60 hectáreas de esta planta de color lila azulado cultivados de manera natural y respetuosa con el entorno, y que en unos días se convertirán en esencia que se venderá a nivel industrial para elaborar productos de cosmética, principalmente, y también de forma directa en pequeños botes con la marca ‘Árboles Ecológicos’. Estos días es tiempo de cosecha. La lavanda y el lavandín van a remolques, de ahí se tritura y se destila en su propia nave, con una producción que ronda los 40 kilos por hectárea.
Hace unos días que ha empezado la recolección, cuando la flor y su intenso tono morado, que es lo que más apasiona al visitante, comienza a perderse. Es por ello que las visitas guiadas que hacen Damián y Virginia están llegando a su fin, por lo que esta semana será la última oportunidad para participar en una ruta de dos horas por los diferentes campos de lavanda y lavandín, disfrutando de su color, su aroma y todo lo que esconde (Reservas en el 626442650/975180984).
La lavanda es la planta 'reina' de los campos de San Felices y la utilizan grandes marcas de cosmética para alta perfumería, por su alto contenido de esteres, particularmente el acetato de linanillo, muy característico en esta especia y que adquiere mayor contenido con la altura. Es muy apreciado por sus propiedades calmantes del sistema nervioso, inhalado es un ansiolítico muy efectivo ya que ayuda a calmar emociones, dolores de cabeza y dolores premenstruales por sus propiedades antiinlamatorias y antiespasmódicas. También contribuye a regenerar la piel y curar raspones y quemaduras.
Su hermana 'pequeña' y de inferior valor de venta en mercado es el lavandín, y se utiliza principalmente para cosmética, jabones, insecticidas, repelente o conservante alimenticio. Con un aroma que es en ocasiones más intenso que el de otras plantas de lavanda, este aceite es cultivado ampliamente para uso comercial tanto por su disponibilidad como por su bajo precio, por lo que es ideal par detergentes, jabones, cremas, ungüentos, velas o aceites corporales. En ocasiones también es utilizado para tratar picaduras de insectos y como repelente.
PASIÓN POR LA NATURALEZA Y VUELTA AL PUEBLO
Damián y Virginia llevan desde 2007 apostando por San Felices. Él desciende de la localidad soriana y ella, aunque de Madrid, siempre ha sido una apasionada por la naturaleza, algo que le han trasladado desde su familia.
En 2007 nació la idea de cambiar y desarrollar un nuevo modelo de vida. Del ajetreado mundo de capital y os viajes de trabajo, decidieron dejarlo todo y encauzar un nuevo proyecto en San Felices, hogar de su hijo Marco. Su primera andadura, tras heredar unas tierras familiares, fue una plantación de encina trufera y a partir de ahí, conservando la flora autóctona de la zona (romero, tomillo espliego y salvia), y mientras se esperaban las primeras tuber menalosporum, surgió el cultivo y destilación de lavanda y lavandín.
Una vez que las plantaciones iban creciendo el negocio se iba ampliando. Así, primero fue la nave, necesaria para almacenar y ubicar toda la maquinaria, y posteriormente una destilería propia, donde se genera el aceite esencial de calidad y que en estas semanas trabajará sin descanso, coincidiendo con la cosecha. Además de maquinaria nueva como tractores y cosechadora específica para aromáticas.
El cultivo de la tierra lo compaginan con el turismo, como propietarios del hotel rural Las Abadías, y también mostrando lo que les apasiona: sus cultivos, el entorno y el que ya es su pueblo. Es por eso que durante la floración ofrecen visitas guiadas.
Bajo la marca 'Árboles Ecológicos' ofrecen el producto de su tierra como aceites esenciales de lavanda maillete, aceite esencial de lavandín Super, crema de gel facial, bálsamo labial, champú anticaída, serum antimanchas o mil de sus distribuidores.