Cultura

Instrumental quirúrgico de Las Dehesas de Osma: la cirugía romana en la Celtiberia soriana

En el Museo Numantino puede contemplarse este sencillo pero significativo conjunto de piezas quirúrgicas procedentes de Las Dehesas, Osma
Dada la frecuencia de los episodios bélicos, los cirujanos romanos eran también expertos en la extracción de armas y proyectiles de las heridas

EL MUSEO NUMANTINO DE SORIA,
PIEZA A PIEZA 25
Por Jesús Lope

EL MUSEO NUMANTINO DE SORIA, PIEZA A PIEZA

Como describió Celso (Aulus Cornelius Celsus, ca. 25 a. C.–50 d. C.), y puede observarse en los relieves de Pompeya y Herculano o en los hallazgos de diferentes excavaciones arqueológicas por todo el Imperio, el instrumental de los médicos y cirujanos romanos era muy variado y altamente especializado.

La mayor aportación de los romanos al campo de la medicina se halla en la cirugía. Aunque los únicos anestésicos que conocían eran el jugo de mandrágora y la atropina extraída de la belladona, los yacimientos arqueológicos han proporcionado numerosos instrumentos que documentan esta actividad. Su gran diversidad pone de manifiesto el alto grado de especialización alcanzado por las intervenciones médicas. Entre ellas destacaban las de los oculistas (chirurgus ocularis), los médicos especializados en los oídos (auricularii), los dentistas (dentatores) y las comadronas (obstetrices), encargadas de los partos difíciles. Dada la frecuencia de los episodios bélicos, los cirujanos romanos eran también expertos en la extracción de armas y proyectiles de las heridas.

El instrumental quirúrgico romano era, por lo general, de bronce, aunque también se fabricaban piezas en hierro y plomo. Instrumental quirúrgico, Museo Numantino

La importancia de la medicina en la Antigüedad queda patente en las obras de médicos como Hipócrates, Galeno, Aspasia, Metrodora o el propio Celso, en las que se encuentran valiosas referencias a las prácticas médicas, los tratamientos y los procedimientos quirúrgicos romanos, junto con detalles sobre el instrumental que empleaban.

La gran variedad de este instrumental demuestra el grado de precisión al que llegó la práctica médica romana, tanto es así que algunas piezas han mantenido sus características formales y funcionales casi intactas hasta nuestros días, como las pinzas o las agujas de sutura.

El instrumental quirúrgico romano era, por lo general, de bronce, aunque también se fabricaban piezas en hierro, plomo o, en menor medida, en bronce con incrustaciones de oro o plata. Entre los objetos recuperados por la arqueología encontramos tanto utensilios propiamente quirúrgicos como otros destinados a la preparación y aplicación de medicamentos y ungüentos.

Las agujas (acus) son del tipo más frecuente de sección fina, rectas o curvas. Instrumental quirúrgico, Museo Numantino

En el Museo Numantino puede contemplarse un sencillo pero significativo conjunto de piezas procedentes de Las Dehesas, Osma, datadas en un amplio periodo comprendido entre los siglos I y IV d. C. Se trata de agujas, sondas, pinzas y espátulas, todas ellas elaboradas en bronce fundido, el metal más empleado para los instrumentos de exploración y aplicación de medicamentos, mientras que el hierro predominaba en el instrumental de corte.

Las agujas (acus) son del tipo más frecuente: de sección fina, rectas o curvas. Las sondas, (specillum), se utilizaban tanto en farmacia como en medicina. Servían para explorar la profundidad de las heridas o de orificios corporales, como los nasales y auditivos (specillum auriculare). También con ellas se preparaban y aplicaban los medicamentos, o se valoraba la profundidad y gravedad de las lesiones. Las sondas, que normalmente se guardaban en un estuche cilíndrico, presentaban extremos de distinta forma según su función: uno más simple y otro en forma de espátula plana y alargada, que podía hacer las veces de bisturí o incluso de cauterio improvisado.

Las pinzas (vulsella) tenían usos diversos: servían tanto para la depilación como para la extracción de cuerpos extraños. Las pinzas quirúrgicas solían ser de mayores dimensiones y suelen encontrarse en combinación con otros instrumentos como espátulas o escalpelos. Las del Museo Numantino, por su pequeño tamaño, debieron emplearse tanto para usos médicos —como la extracción de objetos del oído— como en tareas de aseo personal.

Instrumental quirúrgico procedente de Tiermes, hoy en el Museo Arqueológico Nacional. Siglo I d.C. Pinzas, sonda de oído, aguja y anilla. Fotografía de Gonzalo Cases

Este sencillo material quirúrgico conservado en el Museo Numantino es un magnífico ejemplo de la pericia a que llegó la medicina romana y, especialmente, su cirugía. Un testimonio del desarrollo científico y técnico que llegó incluso a las regiones más apartadas del Imperio, como a la «Celtiberia soriana», donde también latía el pulso de Roma.

Pieza a pieza, una historia que resurge.

Fuente principal: 

ARLEGUI SÁNCHEZ, Marian(coord). Museo Numantino: guía. Publica: Asociación de Amigos del Museo Numantino, Soria, 2014. Pág. 188.

Fotografías: Jesús Lope y Wikimedia.

“Eneas es asistido por Lapyx, el médico”, fresco procedente de Pompeya del siglo I d. C. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles