La huida de un dragón, la piedra que encuentra pareja... la belleza de San Caprasio en Suellacabras más allá de las leyendas
Sobre la ladera de un pequeño valle formado por el río Alhama, a un kilómetro aproximadamente del pueblo de Suellacabras, se encuentra una ermita de gran belleza y misterio rodeada de leyendas. Erigida en 1643 y en estado de ruinas, el Ayuntamiento de Suellacabras promovió en 2015 una rehabilitación llevada a cabo por la empresa ARECO, y que "estrenó" cubierta de madera en 2021, además de puerta y limpieza en su interior. Unas actuaciones que continuarán por parte del consistorio dentro del proyecto 'Un Paseo por la Historia'. GALERÍA DE FOTOS
Esta ermita, de una sola nave con ábside al oriente, tenía altar mayor dedicado a San Caprasio de buen estilo, y los laterales de la Virgen, de Santa Bárbara y de Santa Lucía. Se dice que el Abad y santero tenían allí mismo su vivienda. La ermita fue erigida en año 1643, siendo abad el Bachiller Diego Gómez. En el patio exterior, justo al lado de las escaleras, se puede ver la representación de un laberinto formado por las piedras que forman el pavimento. Se trata de un símbolo de defensa.
También se dice, y según cuentan los vecinos de Suellacabras, que tiempos lejanos hubo un caballero (más afinando se apunta al apóstol Santiago), que perseguido por un dragón y huyendo de él llegó a las puertas de la ermita e invocando el auxilio de San Caprasio, se encabritó el caballo y de un manotazo abrió las puertas, acogiéndose ambos al amparo del Santo. Aún puede verse en la puerta de madera la huella dejada por la herradura. Una puerta que no es necesaria en la actualidad abrir de un "manotazo" pero que con solo empujarla se abre para contemplar la belleza que alberga en su interior.
Una belleza donde llama la atención su suelo, que también tiene su propia leyenda ya que los vecinos afirman que existe una piedra milagrera que cuando un soltero la pisa con fe, encuentra pareja. "Puedes intentar buscarla, pero si lo haces y la encuentras, no pidas cuentas al santo", advierte el cartel en su exterior.
También en su exterior llama la atención dos inscripciones. Precisamente la que revela que "esta obra se hizo siendo abad Diego Gómez en el año de 1963" y otra más "moderna" en chapa más sencilla, 'Ermita de San Pancracio'. En su interior se puede contemplar también un belén pintado en piedras.