Empresa

Enrique Valero destaca la importancia de una visión positiva del turismo de interior

El director general de Abadía Retuerta ha participado hoy en los Desayunos de FOES
Enrique Valero y Santiago Aparicio
photo_camera Enrique Valero y Santiago Aparicio

El director general de Abadía Retuerta, Enrique Valero, ha compartido este martes con los empresarios de Soria del sector turístico su experiencia de 15 años, dentro de uno de los Desayunos de FOES, que ha dado en llamar 'Abadía Retuerta, la puesta en valor del Patrimonio y el territorio en la España de las oportunidades'.

Valero ha sido presentado por el presidente de FOES, Santiago Aparicio, quien ha reconocido que es "un lujo" ver cómo Abadía Retuerta combina diferentes sectores dentro del mismo sector (bodega, turismo, parte forestal...).

Por su parte, Enrique Valero ha comentado que el principal esfuerzo de Abadía Retuerta es la gestión de dos herencias. Por un lado, la herencia natural del río Duero, que ha creado un paisaje y una tierra únicos, gracias a los cuales la bodega ha conseguido la máxima distinción de Denominación de Origen Protegida. Y por otro lado, la herencia patrimonial de la abadía en sí, un edificio del siglo XII.

Como tercer pilar de Abadía Retuerta, Valero ha apuntado al equipo humano, cuyo objetivo es conseguir que el huésped, que emplea allí su bien más valioso como es el tiempo libre, viva allí una experiencia satisfactoria gracias al paisaje, los servicios, el bienestar, la gastronomía... En este sentido, Abadía Retuerta trabaja de manera especial la conciliación de sus trabajadores, lo que les ha permitido recibir un Distintivo Óptima de la Junta por esa igualdad laboral.

En su charla posterior a la comparecencia ante los medios, Valero tenía previsto ofrecer a los empresarios sorianos una visión positiva de la profesión hostelera y del turismo de interior, donde es más sencillo conseguir un turismo de calidad frente al turismo masivo.

En este sentido, Valero asegura que en los 15 años que lleva en Abadía Retuerta ha notado una gran evolución en el turismo de Valladolid, donde entonces no había estrellas Michelin y ahora hay siete, o donde entonces apenas había un hotel de cinco estrellas y ahora también hay varios.

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