'Desde su silla vaquera'. Por: Carlos Arlegui

Sergio, que pese a su juventud (25 años), acumula una gran experiencia en el manejo del ganado, no puede evitar la emoción y los nervios previos a la cita en Cañada Honda. Lucía, su novia, le prepara un café para atenuar sus nervios. En la mesa una nota de su madre "las pastas en el salón". Entre tanto su padre ha madrugado, las cinco de la mañana y ya atendiendo a las vacas, que no les falte agua, de este modo su hijo se irá ‘tranquilo’.

Comienza el ritual y Sergio recoge del prado a Pandereta, la princesa de los caballos (como reza la canción). Lucía le ayuda a limpiarla y él le pone las vendas protectoras para subirla al van. De camino a Toledillo, donde le espera su amigo Charly y su inseparable hermano, va escuchando su disco favorito, siempre el mismo... y me comenta que en esta ocasión le ha fallado la camisa de cuadros, pero espera que la que lleva de rayas le dé también suerte.

Una vez allí, apareja a Pande con mimo y sin que le falte una caricia y ella, como siempre sin un mal gesto. De camino a Cañada Honda Pandereta intuye lo que les espera, el corazón se lo hace saber con un ritmo alocado, como al son de la música. Él disfruta del baile desde su silla vaquera. Texto y fotos de Carlos Arlegui.

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