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Las derrotas más impactantes de los equipos más poderosos del fútbol

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En cada torneo futbolístico existen uno o varios equipos que son considerados favoritos por los aficionados y expertos. Estos conjuntos suelen tener a los entrenadores más exitosos dirigiendo a los mejores jugadores, lo que los hace mantener un nivel de juego muy competitivo. Pero, en este deporte no hay nada escrito, y a veces estas poderosas escuadras sufren derrotas alarmantes contra rivales de muchísima menor entidad, lo que suele desatar un caos institucional y frustrar a la afición que se mantenía ilusionada. Hoy repasamos algunas de las derrotas más trascendentes dentro del fútbol, cuando Goliat cayó ante David.

Portugal 0 – Grecia 1

La selección de Portugal llegaba a la Eurocopa del 2004 con muchísima ilusión. Tenían la ventaja de ser locales y contaban con un equipo que muchos consideraban el mejor de su historia, encabezado por figuras de altísimo nivel como Luis Figo, Rui Costa, Ricardo Carvalho, Deco y un joven Cristiano Ronaldo.

Portugal se encaró en la final ante la sorpresiva Grecia, a la que ya habían derrotado durante la fase grupos del torneo. Sin embargo, el equipo helénico, sin una historia futbolística importante y carente de figuras estelares, supo resistir los continuos embates lusos y dominar el juego, hasta que el delantero Angelos Charisteas anotó el único tanto del partido al minuto 57.

Para el recuerdo quedan las imágenes del desconsuelo portugués, en especial de un joven Cristiano Ronaldo llorando sobre el césped del Estadio da Luz.

Inglaterra 0 – Estados Unidos 1

El conjunto nacional inglés arribó a la Copa del Mundo de la FIFA de 1950, celebrada en Brasil, con todas las intenciones de ganar su primer torneo. Los ingleses nunca habían participado en un mundial por razones extradeportivas, y llegaban con fama de ser los “reyes del fútbol”, con un equipo que incluía a algunos de los mejores jugadores del mundo como Stanley Matthews y Tom Finney. Por su parte, la selección estadounidense estaba compuesta por jugadores amateurs o semiprofesionales que debieron pedir permisos en sus respectivos trabajos para acudir a la magna cita.

Aquel fue un partido con claro dominio inglés que no se traducía en goles. Los estadounidenses resistieron hasta que, tras un largo centro, el delantero Joe Gaetjens se lanzó en plancha y logró vencer al arquero británico. Esto provocó que la selección norteamericana aumentara su confianza, y durante el segundo tiempo pudieron resistir los embates ingleses hasta el final del encuentro.

Este partido es conocido como “El milagro de Belo Horizonte”, pero para la escuadra inglesa constituyó una auténtica tragedia, pues sería el preludio de una temprana eliminación.

Brasil 2 – Italia 3

El mundial celebrado en España, en 1982, tenía como gran favorito a la selección brasileña, la cual desplegaba un fútbol ofensivo que enamoraba a todos los aficionados. El Scratch du Ouro lucía una nómina temible, en la que sobresalían Zico, Sócrates, Renato, Serginho, Toninho Cerezo y el genio Falcão.

El juego exultante de los brasileños los volvía superiores ante una selección italiana envuelta en una crisis de malos resultados, apegada a un estilo de juego rocoso como el catenaccio y rodeada de polémicas, que solo había sido capaz de ganar uno de sus cuatro encuentros durante el torneo.

Los jugadores brasileños estaban convencidos de que serían capaces de vencer cualquier obstáculo o táctica de los transalpinos. Sin embargo, la azzurra supo neutralizar a los cracks suramericanos por tramos del encuentro, y con un equipo disciplinado, que sabía aprovechar las oportunidades, lograron hacerle frente. Aquel día, el mundo del fútbol presenció atónito como el delantero italiano Paolo Rossi marcaba un hat-trick que volvía vanos los goles de Sócrates y Falcão, eliminando a la canarinha. 

A la postre, Italia sería campeona, mientras los futbolistas brasileños se convirtieron en la mejor selección que nunca ganó un mundial.

Real Madrid 0 – Alcorcón 4

El Real Madrid asumió la temporada 2009-2010 como el inicio de un ambicioso proyecto llamado a conseguir grandes títulos. Para cumplir con semejante objetivo, el equipo merengue había gastado más de 200 millones en los fichajes de Cristiano Ronaldo, Kaka, Karim Benzema, Xabi Alonso, Álvaro Arbeloa y Ezequiel Garay, quienes se sumaban a estrellas como Iker Casillas, Ruud Van Nistelrooy y Raúl.

Durante la Copa del Rey de aquella temporada el equipo merengue recibió al modesto Alcorcón, que militaba en la categoría de bronce del fútbol español. Un partido que debía ser de puro trámite para los blancos terminó convirtiéndose en un verdadero calvario cuando los jugadores del equipo amarillo anotaron hasta en cuatro oportunidades, humillando al Real Madrid.

La noticia de la derrota del Madrid recorrió el mundo entero, siendo conocida como el “Alcorconazo”. Y en el partido de vuelta, aunque vencieron, no lograron remontar la eliminatoria.

FC Barcelona 0 (0) – Steaua de Bucarest 0 (2)

La final de la Copa de Europa, actual UEFA Champions League, tenía un claro favorito: el FC Barcelona. Los culés ocupaban la cima del ranking de clubes aspirantes a ganar el certamen, y llegaban a la final en Sevilla con muchísima ilusión de levantar su primer trofeo en esta competición. Todos los medios de prensa deportivos pronosticaban que el Barcelona vencería a su rival, el modesto Steaua Bucarest rumano.

Los discípulos de Terry Venables desempeñaron un juego pobre, y los jugadores rumanos creyeron en la posibilidad de salir campeones si eran capaces de mantener el empate y llegar a la tanda de penaltis.

Los más de 60 mil aficionados culés que se encontraban en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán no podían creer cómo pasaban los minutos y su equipo, considerado uno de los mejores del mundo, no conseguía anotar un gol. Finalmente, el temor de los hinchas se convirtió en realidad. El partido, y la Copa de Europa, se decidiría por la vía de los penaltis.

Europa vio a los jugadores del Barcelona fallar todos sus lanzamientos ante el arquero Helmuth Duckadam, y de esta forma caen en la final.

Algunos fanáticos miran las repeticiones de los partidos y continúan sin creer que sus equipos, amplios favoritos, hayan sido derrotados por conjuntos más modestos, o cuyo nivel futbolístico en aquel momento era muy inferior. Sin embargo, el fútbol tiene esa característica: es impredecible, y por eso lo amamos tanto.

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