Capital

Carlos Martínez se despide del Ayuntamiento de Soria entre emociones y aplausos

Carlos Martínez, en su Pleno de renuncia, entre Luis Rey y Ana Alegre. Foto Concha Ortega
En un Pleno extraordinario con un único punto del orden del día, y una sala abarrotada

El Salón de Plenos del Ayuntamiento de Soria se ha llenado este lunes para la última y emotiva sesión plenaria presidida por el que ha sido alcalde de la ciudad en los últimos 19 años, Carlos Martínez Mínguez. Martínez ha debido renunciar a su acta de concejal para poder asumir su nueva responsabilidad, la de procurador en Cortes de Castilla y León como número uno del Partido Socialista.

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Martínez ha querido hacer unas “breves palabras” para todos los vecinos, compañeros de corporación y trabajadores del Ayuntamiento, en las que se ha acordado, en primer lugar, de tres personas muy importantes para él fallecidas durante su mandato, su padre, Víctor Chicote y Jesús Bárez.

El ya exalcalde reconoce que “cuesta hablar” en momentos como este, no tanto porque “no haya cosas que decir”, sino porque las palabras no llegan a expresar lo que uno siente y no alcanzan a resumir tantas vivencias. Martínez asegura que se siente más sereno que hace dos décadas, pero con el mismo respeto y gratitud.

La despedida de hoy no es solo “la despedida de un cargo, sino la despedida de una forma de servir y vivir”, la despedida de una ciudad que será parte esencial de su vida.

A pesar de todos los años transcurridos, Carlos Martínez todavía recuerda el vértigo que sintió en 2007 cuando asumió por primera vez el cargo, con la esperanza y el deseo de un cambio. Desde el principio, su objetivo era “hacer ciudad, que Soria fuera oída y atendida, que no fuera ni más ni menos que nadie y con humildad siempre se ha intentado”.

El secretario autonómico socialista aprendió de sus padres esos conceptos de humildad y honestidad, para saber que “la política no es solo gestión, sino también una forma de comportarse y de ser, algo muy importante para dejarla en menos de los que la degradan”, para lo cual ha vuelto a citar al Juan de Mairena machadiano, así como a la catedrática Mercedes Molina.

En sus 19 años al frente del Consistorio, una de sus principales búsquedas ha sido la de la coherencia, la de saber rectificar en las equivocaciones, y en este sentido ha querido destacar algo que nunca sale en los medios de comunicación, y son todas esas noches sin dormir porque hay decisiones que no pueden gustar a todo el mundo o problemas que no tienen solución.

Dos décadas después, Carlos Martínez considera que la Soria actual es resultado de su gente, de una ciudadanía exigente y honesta, plural, diversa y abierta, que le ha hecho aprender a asumir también las críticas, “duras y necesarias”.

Junto a la ciudadanía en general, Martínez ha dado gracias a todos los trabajadores del Ayuntamiento por su esfuerzo y por su profesionalidad, de los trabajadores actuales y de los que lo han sido en toda su estancia, que en realidad empezó en 1999 cuando fue concejal de Festejos con Eloísa Álvarez hasta 2003.

Otras de las cosas que siempre ha tenido claras, y más después de todo este tiempo, es que “la política local no es una política menor, es la primera puerta a la que llaman los ciudadanos cuando todo falla”, algo que se ha visto claramente en estos años tan complicados con problemas globales como una crisis económica, la pandemia, guerras… Se ha acordado en este punto del llorado Jesús Bárez y de su concepto de ‘polis’, de ciudad responsable.

En un discurso escrito ayer, el momento más difícil a nivel emotivo del mismo ha sido al final, cuando ha reconocido lo complicado que supone dar un paso al lado, porque “duele. Duele desprenderse de una pasión, de años de trabajo, amigos, esfuerzo, errores, noches sin dormir… y queda mucho por hacer, y se podía haber hecho más”.

Martínez ha expresado que “dentro de toda esta vorágine de pensamientos y sentimientos”, da un paso al lado pero no se va, porque se queda como un soriano más, con la misma forma de entender la vida y política que hace 20 años.

En el tramo final de su alocución, único punto del orden del día del Pleno de hoy, Carlos Martínez se ha acordado de su equipo, y de los nombres de las personas que siempre han estado con él como “Gustavo, Sandra, Juan, los ‘Juanjos’, Pili, José Antonio, El Peli, Alberto, Marisa, Eloísa, Silvio, Fernando, Rosa, Celia, Mercedes Molina, Juana, Federico Buyolo…”.

Igualmente, ha querido tener unas palabras de agradecimiento a todos sus compañeros de corporación en esta legislatura y en las cuatro legislaturas anteriores, “porque cuando la discrepancia es honesta, mejora la democracia”.

Palabras especiales ha merecido el agradecimiento a su familia, “que es la que ha pagado el precio de todos estos años, por todo el tiempo robado, por sufrir la mala política y los daños colaterales”.

Ya a modo de despedida, otra cita, en este caso de Concha de Marco, ya que “lo importante es hacer algo que permanezca, y se ha intentado construir. Ojalá la ciudadanía sienta que ha merecido la pena, hay que seguir defendiendo una política que merezca la pena, porque Soria y la democracia lo merecen”.

Tras su discurso, la sala se ha levantado para ofrecer un largo aplauso al alcalde que, con gran diferencia, más tiempo ha estado al frente de la ciudad desde la instauración de la democracia, aplauso compartido por el resto de miembros de la corporación.

Hasta la celebración del Pleno extraordinario en el que se elija al nuevo alcalde, el cargo de alcalde en funciones recaerá en el teniente de alcalde, Luis Rey. Hay diez días para la celebración de este próximo Pleno.