2025, un año de pájaros en Soria (92): Fumareles, belleza escasa por estas tierras mesetarias
Sección escrita por Juan Luis Hernández, de SEO Soria
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Este verano, una de las citas más interesantes que hemos tenido en la provincia de Soria ha sido la observación, por parte de Luis Alberto Ramos Franco en el embalse de Monteagudo de las Vicarías, de un fumarel aliblanco (Chlidonias leucopteros). El 3 de septiembre, este observador pudo disfrutar de esta especie, de la que pocos pueden decir que la hayan observado en Soria.
Ya es escasa por el resto de España, y mucho más en la provincia. Tal es así que apenas hay una cita más de hace casi 30 años y esta sería la primera de la que se tiene constancia gráfica de ella. Todo aquel que quiera ver las fotos de este ejemplar pueden ojear la lista que el citado subió a eBird. Ahí se pueden ver las fotos de un ejemplar que está mudando a plumaje invernal, pero que todavía conserva restos del plumaje primaveral que hacen a esta especie inconfundible en ese periodo.
Pero habría que contar algo antes de los fumareles. Además de este, hay otras dos especies que son más frecuentes en nuestro país y también en Soria: el fumarel común (Chlidonias niger) y el fumarel cariblanco (Chlidonias hybridus). Los fumareles son aves acuáticas de tamaño medio pequeño, similares en sus formas y costumbres a algunas gaviotas, pero más aéreas, de vuelo grácil y con alas y colas largas.
Solo el fumarel cariblanco cría en la península ibérica, en humedales levantinos, manchegos y andaluces, y ambas especies se pueden ver en los dos pasos migratorios por algunos humedales, sobre todo el embalse de Monteagudo y el embalse de la Cuerda del Pozo. En primavera, además de sus vuelos característicos, es fácil distinguirlos por la diferente extensión de negro que tienen en su plumaje. El fumarel común luce un oscuro casi generalizado por todo el vientre y cabeza, con alas plateadas, mientras que el cariblanco, hace honor a su nombre y en un plumaje blanco grisáceo presenta un capirote negro y una gran mancha blanca en las mejillas.
Otra cosa distinta ocurre en el paso de otoño, pues todos los ejemplares han mudado y presentan un plumaje muy, pero que muy similar, lo que hace difícil identificar correctamente la especie. Hasta hace unos años, las observaciones de fumarel común eran mucho más frecuentes en Soria que las de cariblanco.
En los últimos años, sin embargo, al descenso de población de fumarel común en Europa va ligado a un menor número de observaciones por aquí. Suelen aparecer los primeros a mediados de abril, pudiéndose ver ejemplares hasta comienzos o mediados de junio. El paso postnupcial es mucho más escaso, seguramente porque se hace por una vía más oriental y costera siendo finales de agosto y los primeros días de septiembre, los únicos en que se podrán observar.
En las masas de agua que sobrevuela los veremos hacer picados sin pararse y seguir volando dado que su alimentación principal se compone de insectos acuáticos y sus larvas. Si se para, en alguna plataforma, piedra o montículo que sobresalga algo del agua nos fijaremos en su pequeño tamaño pues no llegan a los 30 centímetros de longitud y 60 de envergadura.
Además de los embalses citados, en primavera se ha observado en la laguna de La Serna en Hinojosa de la Sierra, en la laguna del Cubillo del Cubo de Hogueras, en la laguna Herrera de Aldealafuente, en la laguna Guarrera de Tardajos , en la laguna Labrada de Noviercas, la laguna de Conquezuela y en el azud de Almarail.