Naturaleza

2025, un año de pájaros en Soria (91): Aguiluchos laguneros, el renacer de una especie que parecía condenada

Aguilucho lagunero. Foto Jesús Ruiz Rodrigo
De estar en serios problemas a finales del siglo pasado, a presentar datos mucho más halagüeños
Aguilucho lagunero. Foto Jesús Ruiz Rodrigo
 

Sección escrita por Juan Luis Hernández, de SEO Soria
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A finales de los años 80 del pasado siglo, el antiguo ICONA fue publicando varias monografías sobre censos de aves amenazadas o escasas, una de las primeras fuentes de información directa sobre la situación de esas especies que era accesible para todo el mundo.

Recuerdo que se publicaron monografías de águila real, de buitre leonado, de alimoche, de perdiz pardilla, de ganga ortega, de águila perdicera y, aparte de la información en sí, a mí lo que me llamaba la atención es que en todos los equipos de censo de las diversas especies que lo hacían en Soria ¡no había nadie de Soria! O al menos yo no conocía a nadie, aunque años más tarde comprobé que era así, que ninguno de los pajareros y naturalistas de Soria por entonces, que pocos, pero alguno había, participó en esos censos.

En el año 1991 aparece publicado la monografía sobre el aguilucho lagunero occidental (Circus aeroginosus). De nuevo la situación se repite porque nadie aparece de Soria como informante y, en general, la situación de esa especie es totalmente preocupante. En España se apunta una población de 500 parejas y, en Soria, el censo es horrible pues se habla de 0-2 parejas.

Aguilucho lagunero. Foto Jesús Ruiz Rodrigo

No obstante, en ese año, yo ya conocía la existencia segura de dos parejas de lagunero en Soria, en concreto en la laguna Guarrera de Tardajos de Duero y en el embalse de Monteagudo. Pensaba para mis adentros que alguna pareja más podría haber pues, por aquel entonces, mi conocimiento de la provincia de Soria no era, ni por asomo, el que puedo tener ahora.

De todas maneras, las conclusiones para el contexto nacional, no eran halagüeñas. La especie presentaba cifras muy bajas debido al estado de conservación de los humedales y otras cuestiones diversas. Sin embargo, lo que parecía un futuro negro pasó, poco a poco, a convertirse en un presente mucho más optimista pues la población fue aumentando progresivamente y ocupando muchas zonas de las que estaba ausente.

Tal es así que en el censo nacional que se hizo en el año 2006 ya hablamos de 1.150-1.500 parejas y, en la actualidad podríamos hablar de más de 3.000 parejas. El crecimiento en Soria ha sido similar pues de esas 0-2 parejas se pasa a 12-16 parejas en 2016. En 2025, a falta de un censo exacto, perfectamente podríamos estar por encima de las 70 parejas que ocupan pequeños humedales cubiertos con abundante vegetación palustre, tanto de carrizos, como de espadañas o juncos.

En Soria no hay laguna, por pequeña que sea, que no cuente con su pareja de aguilucho lagunero, con algunas que tienen hasta 3-4 parejas como la laguna de los Llanos de Espejo de Tera o la citada laguna Guarrera de Tardajos de Duero. Pero también ocupa la vegetación palustre de algunos tramos de ríos en sus tramos medios o bajos, como el Rituerto, el Henar o el Añamaza.

Casi hemos acabado el artículo y no hemos descrito a la especie. En las fotos de Jesús Ruiz se pueden observar machos y hembras, bien distintos en su plumaje. La hembra tiene un plumaje de color oscuro y/o chocolate, con manchas cremas en hombros y cabeza. Los machos presentan una mezcla de plumaje pardo y grisáceo, con las plumas de vuelo, las rémiges, de color gris. Los jóvenes son muy parecidos a la hembra, pero su plumaje es más oscuro y no suelen presentar las manchas cremas de los hombros.

En invierno llegan muchos ejemplares de laguneros a la península, porque en Europa la población también ha aumentado tanto o más que en España. No obstante, en Soria, son pocos los ejemplares que se quedan. A finales de febrero y comienzos de marzo, nuestros ejemplares, que habrán estado en La Mancha o en Andalucía, vuelven a sus zonas de cría e inician unos periodos de celo que son espectaculares, dignos de ver y de oír. Alegrémonos de la recuperación de esta especie que, parecía, iba a desaparecer.

PD. El censo de 2006 ya lo hicieron, íntegramente, naturalistas sorianos.