2025, un año de pájaros en Soria (86). Andarríos, en paso por nuestros humedales
Sección escrita por Juan Luis Hernández, de SEO Soria
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A lo largo de toda esta serie de reportajes hemos ido exponiendo, aparte de la riqueza en aves de nuestro territorio, la diversidad y variedad en las formas de denominar a esas aves. El grupo que tratamos hoy, los andarríos, son un claro ejemplo, pero curiosamente no porque tengamos muchos nombres vernáculos de esas especies, sino porque el nombre que tiene la familia sirve para denominar a varias especies de aves ligadas a los medios acuáticos.
Así, en buena parte del centro de Soria el andarríos es la lavandera blanca. Pero en Valdeavellano de Tera es la lavandera cascadeña. Y en San Pedro Manrique es el mirlo acuático. Y en zonas de San Esteban de Gormaz y Langa de Duero es el chorlitejo chico.
Para evitar esta torre de babel pajarera se instituyó la lista patrón de aves de España y los andarríos no son los pequeños paseriformes descritos en Soria, sino también pequeñas aves limícolas especializadas en la prospección, no solamente de ríos, sino de cualquier orilla fangosa de lagunas, balsas, marismas, embalses, etc.
Estos momentos de paso migratorio otoñal o postnupcial son una buena ocasión para ver, en los escasos humedales apropiados y que tienen agua, el paso de varias especies de aves limícolas que hicieron, en primavera, el viaje inverso, desde África hasta el norte de Europa. Acabada ya la cría en esos territorios norteños, emprenden ese viaje hacia el sur pasando por esas zonas húmedas.
El grupo de los andarríos es uno de los más frecuentes porque pueden encontrarse, a diferencia de otros limícolas más especializados, en las orillas de los ríos como el Duero, el Tera, el Abión u otros que conservan ahora un caudal decente. Son tres especies: el andarríos chico (Actitis hypoleucos), andarríos grande (Tringa ochropus) y andarríos bastardo (Tringa glareola) ninguna de las cuales cría en nuestra provincia.
De las tres especies, es el andarríos chico el mejor distribuido y abundante en los pasos migratorios, siendo por ejemplo frecuente en el río Duero a su paso por Soria, convirtiéndose casi, casi, en la única especie limícola que habita y puede verse en estos ambientes. Con todo, le gusta más alimentarse en orillas despejadas, por eso, el embalse de la Cuerda del Pozo y el embalse de Monteagudo son los lugares donde más ejemplares se pueden observar. Es el más frecuente de los tres, el más pequeño y tiene un hombro blanco característico.
A mediados de octubre prácticamente habrá desaparecido ya y en esos meses invernales solo se podrá ver el andarríos grande que, salvo en el mes de mayo, puede verse a lo largo del resto de meses, aunque ya hemos indicado que no cría por aquí. Puede frecuentar muchos humedales diversos, desde pequeñas charcas, canales, arroyos e incluso, balsas de purines. Se le ve muy oscuro, balanceando de manera muy característica la cola y mostrando, al emprender el vuelo, un patente obispillo blanco y alas oscuras. También es muy llamativo su reclamo, muy potente, que emite en ese momento de huida del observador.
Y con un patrón muy parecido, en cuanto a plumaje y características, aparece el andarríos bastardo, al que estaría muy bien cambiarle ese apellido pues nada ha hecho para merecerlo. De hecho, si cabe es algo mas llamativo que el andarríos grande al presentar un moteado en la espalda característico y presentar un aspecto más grácil y elegante. La laguna Amorosa en Cabrejas del Campo es un buen lugar para ver a esta especie que rápidamente emprenderá camino de África no teniendo apenas citas ya a mediados de septiembre.