Naturaleza

2025, un año de pájaros en Soria (79). El habitante discreto de las espesuras ribereñas: el cetia ruiseñor

Cetia ruiseñor. Foto Nieves de Diego

Sección escrita por Juan Luis Hernández, de SEO Soria
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A lo largo de esta sección estamos presentado pájaros de todo tipo, conocidos y desconocidos, espectaculares en sus plumajes y de libreas mucho más modestas. Como es lógico, el conocimiento, y reconocimiento, de muchas especies está determinado por la conjunción de factores como gran tamaño, plumajes coloridos, cantos llamativos o cercanía al ser humano.

Pues bien, el cetia ruiseñor (Cetia cetti) o, como se llamaba hasta hace unos años, el ruiseñor bastardo, no tiene ninguna de esas características, por lo que es una de las especies menos conocidas de todas las que conviven con nosotros. Pero que no se conozca no quiere decir que sea escaso. Antes, al contrario, el cetia es una de las especies más comunes en Soria dentro de sus hábitats ribereños porque es una especie que, casi en exclusiva, vive en las marañas arbustivas de las riberas de los ríos. En la foto hecha en Covaleda esta primavera por Nieves de Diego se le puede ver al descubierto, algo poco frecuente.

Es un pájaro pequeño, con alas y cola redondeadas lo que le da un aspecto rechoncho. Su plumaje es de un marrón rojizo en sus partes superiores mientras que las zonas inferiores son grisáceas. Macho y hembra son indistinguibles en el campo. Y si bien va a costar identificarlo de visu, por su plumaje y porque es muy tímido en su comportamiento, detectarlo es bastante fácil dado que emite su potente y característico canto durante buena parte del año, no solo en la temporada primaveral de cría. Característico porque es una explosiva emisión de varias vocalizaciones similares que, siento ahora no recordar a quién se lo escuché, podría traducirse a nuestro lenguaje humano con un “oye tú, vete, vete, vete”.

El cetia vive en toda la provincia ocupando la vegetación de riberas de ríos, arroyos y otras zonas húmedas como lagunas o pastizales si cuentan con una vegetación densa adyacente. Es muy frecuente a lo largo de los grandes ríos, como por ejemplo el Duero en Soria capital. Se puede decir que su población va en aumento puesto que ya ha ocupado la práctica totalidad de las comarcas sorianas.

Era por ejemplo raro y/o escaso hasta hace 15-20 años en ríos como el Lobos, el Arganza, el Abión en su cabecera o el Duero aguas arriba de Molinos de Duero. Este aumento, tanto en su distribución como en su población, puede deberse a una suavización de las temperaturas invernales que repercuten en una mayor tasa de supervivencia de la especie dado que se sabe que es una especie muy sensible a los fríos invernales. En los ya cada vez más escasos días en los que la nieve cubre las zonas de la meseta soriana, es más fácil verlo porque hay menos hojas en árboles y arbustos y porque, dada su alimentación insectívora, necesita escudriñar y buscar por más rincones para encontrar algo que llevarse a su fino pico.

En estos momentos todavía habrá alguna pareja que esté sacando a su pollada pues pueden reproducirse dos veces a lo largo de la primavera. Como nota curiosa podemos decir que el cetia es al único pájaro que tiene 10 plumas en la cola, cuando el resto de pájaros europeos tienen 12. Así que ya saben, aunque este cetia no tenga el canto del verdadero ruiseñor no por eso tenemos que cumplir su orden y quedémonos cerca de los ríos donde está para buscarlo y verlo.