Naturaleza

2025, un año de pájaros en Soria (62). Avefrías, de vuelta a casa

Avefría europea. Foto Jesús Ruiz Rodrigo

Sección escrita por Juan Luis Hernández, de SEO Soria
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Las intensas lluvias de estas últimas jornadas han dejado los campos encharcados. Esta imagen, que no gustará a muchos agricultores, deja, sin embargo, un hábitat ideal para que las avefrías europeas (Vanellus vanellus) descansen y repongan fuerzas en el viaje que acaban de emprender de vuelta a sus lugares de cría en el centro de Europa.

El nombre en castellano hace alusión a la asociación que se hacía en buena parte del campo español de la visión y llegada de esta especie con los fríos y los temporales otoño-invernales. De hecho, en algunos pueblos sorianos se les llama “aguanieve, aguanieves, aguzanieves”. Pues, en efecto, los bandos de estas aves empezaban a llegar desde finales de octubre y, con más intensidad, en los primeros días de noviembre. Los grupos que se veían eran pequeñas asociaciones familiares de un número más o menos determinado de aves, casi siempre en torno a quince, de ahí el nombre vernáculo más extendido en Soria “quinceja” o “quíncena”. 

Sin embargo, en este paso prenupcial este “truco” no funciona porque esos pequeños grupos se juntan y no es raro observar bandos de un par de cientos de individuos o más. De todas formas, que no se asusten los neófitos porque pocas especies más fáciles de reconocer e identificar que nuestras quincejas. Si la mayor parte de los limícolas muestran plumajes grises y marrones, las avefrías lucen una librea en la que los blancos y los negros se mezclan en partes inferiores y alas por lo que cuando vuelan estas aves, de tamaño similar al de una paloma, se muestran inconfundibles. 

Si las podemos ver bien, mientras están en el suelo en las parcelas agrícolas encharcadas que hemos descrito al principio, veremos que las partes superiores negras no son tan negras, de hecho, tienen un hermoso color verdoso con reflejos metálicos. Y no será este el único detalle de su fisonomía que nos llame la atención, porque podemos ver que disponen de una cresta de plumas alargadas, más larga en los machos que en las hembras. En definitiva, un ave inconfundible. 

Avefrías europeas. Foto Jesús Ruiz Rodrigo

Las avefrías han pasado el invierno de forma masiva en dehesas y campos extremeños y andaluces. A pesar del nombre, Soria para ellas es muy fría y no se queda ninguna. Y si bien la mayoría vuelven al centro de Europa, donde las poblaciones se estiman en torno a tres/cuatro millones de ejemplares, algunas pocas parejas permanecen y crían en diversos humedales del centro y sur peninsular. 

En Soria, según años, hemos certificado su cría en el entorno de la Laguna del Ojo en Barahona y de la Laguna del Cubillo de Cubo de Hogueras y la Laguna Herrera de Aldealafuente. En esas zonas del campo de Gómara o del sur de Almazán, llanuras de Noviercas u otras zonas llanas donde se hayan formado estos humedales temporales las podremos ver con el aspecto descrito y buscando alimento con un comportamiento también muy característico, pues se desplazan dando pequeñas carreras, parándose y escrutando con su vista y oído por si al alcance de su corto pico se encuentra alguno de los pequeños animales, invertebrados variados, que forman parte de su dieta.  Y si se asustan volarán emitiendo una voz también muy característica, un “piu” fuerte y audible desde lejos. Un espectáculo natural que podemos ver en estos días húmedos de marzo.