Naturaleza

2025, un año de pájaros en Soria (59). Las currucas, invisibles en la espesura

Curruca tomillera
Sección escrita por Juan Luis Hernández, de SEO Soria
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¿Cómo no íbamos a hablar en esta sección de las currucas? Se trata de un grupo de pequeños paseriformes, propios del área mediterránea y que se han adaptado a vivir entre lo más profundo de bosques y matorrales. 

Curruca cabecinegra. Foto Jesús Ruiz Rodrigo

Eso, su timidez y sus colores discretos las convierten, por un lado, en bastante desconocidas para la sociedad en general y por otro, en un auténtico reto para el aficionado a la ornitología, que tiene en este grupo de aves algunos retos importantes para la correcta identificación, en especial cuando se trata de hembras y juveniles, extraordinariamente parecidos en algunas especies. Y sin embargo son especies comunes y abundantes en nuestra provincia, con densidades destacadas en algunas de ellas. 

Ocho son las currucas que podemos encontrar en Soria. Cinco están ahora mismo en África, llegarán a lo largo de la primavera, criarán y, hacia el final del verano volverán a emprender ese fantástico e increíble viaje que las llevará hacia el centro del continente africano. Esas cinco especies son, por orden de aparición temporal: la curruca carrasqueña (Curruca cantillans), la currura tomillera (Curruca conspicillata), la curruca zarcera (Curruca communis), la curruca mirlona (Curruca hortensis) y, la última, la curruca mosquitera (Sylvia borin). 

Curruca capirotada. Foto Jesús Ruiz Rodrigo

Las tres que se pueden ver durante todo el año son la curruca rabilarga (Curruca undata), la curruca capirotada (Sylvia atricapilla) y la curruca cabecinegra (Curruca melanocephala) aunque se podría matizar bastante esta cuestión. La más común, al menos hasta hace unos años, es la curruca rabilarga, habitante de todo tipo de matorrales en los pies de monte de sierras y valles. Se puede ver hasta en los meses más fríos del año, aunque su alimentación se basa en pequeños insectos, a los que busca infatigable entre lo más profundo de esas marañas arbustivas en las que vive. 

Curruca mirlona occidental. Foto Jesús Ruiz Rodrigo

La curruca capirotada sería todavía más común, de hecho, es la especie más anillada en Europa, lo que ocurre es que la mayor parte de su población es migradora parcial y se marcha de las riberas y bosques húmedos en los que vive. Solo en lugares puntuales aguanta el invierno. Ávida consumidora de bayas, los inviernos sorianos los pasa en choperas viejas en las que crece abundante muérdago, como las riberas del río Golmayo en Los Royales o la ribera del Pedrajas en Valonsadero y, también, en algunos acebales del norte. 

Curruca mosquitera

La tercera curruca, la cabecinegra, es una recién llegada al solar soriano, aunque se trata de la curruca más extendida en la Península Ibérica dado su marcado cariz mediterráneo, estando ausente de las zonas montañosas y frías del interior. A través de los valles de los ríos orientales lindantes con Aragón y, seguramente, desde Guadalajara a través del rio Henares, ha ido ocupando bastantes zonas de esas regiones limítrofes, sufriendo sin embargo algunos retrocesos en inviernos muy fríos, tan escasos últimamente. 

Curruca rabilarga. Foto Jesús Ruiz Rodrigo

En casi todas las especies los machos son más vistosos y aunque hemos comentado que son difíciles de diferenciar, sus voces son muy distintivas y de las más hermosas entre los pájaros ibéricos, en especial las currucas mosquitera y la capirotada, auténticos tenores de los bosques de ribera primaverales. Poco espacio para aves tan interesantes. ¡Animamos desde aquí a conocerlas mejor!