2025, un año de pájaros en Soria (56). ¿Gavilán o Azor?
Sección escrita por Juan Luis Hernández, de SEO Soria
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No, no es gavilán o paloma, tal y como estarán pensando todos aquellos que pasan -pasamos- de los 50 y recuerdan el gran éxito musical que fue esa canción de Pablo Abraira. Y también es cierto que la letra de la canción no hacía referencia al posible parecido físico, sino a las características de presa o predador de cada uno de los protagonistas.
Cualquiera que vea aves con cierta frecuencia habrá comprobado que nuestra pregunta es la correcta, pues en muchas ocasiones es difícil precisar la verdadera especie, dado su gran parecido físico. Basta poner una foto de una de los dos en cualquier red social preguntando por qué especie es para que, sin ninguna duda, la mitad de los opinadores diga gavilán y la otra mitad, azor.
¿Tan parecidos son entonces? La respuesta es sí, claro, aunque con salvedades. Gavilán (Accipiter nisus) y azor (Accipiter gentilis) son dos aves rapaces ligadas a medios boscosos como delatan sus alas redondeadas y cola larga. Y ambos comparten un plumaje grisáceo en el dorso y barrado transversalmente en el pecho, con una ceja nítida por encima de los ojos. Precisamente vistos estos muy de cerca, despejan dudas, porque en el azor son de color naranja y amarillos en el gavilán.
En ambas especies, hay diferencias de tamaño entre macho y hembra y, aunque en casi todas las aves el macho suele ser más grande, aquí, como en otras rapaces, es la hembra la que supera en tamaño al macho. Vistas las parejas juntas también las separaríamos sin problema porque el gavilán es una especie más pequeña, como una paloma más o menos, mientras que el azor, sobre todo la hembra, es considerablemente mayor.
Siendo prácticos, en lo que respecta a Soria, en invierno es mucho más fácil ver un gavilán que un azor. Desde Europa llegan cientos de gavilanes y muchos de ellos se han especializado en la caza de gorriones, palomas y tórtolas turcas urbanas. En esta tesitura no es nada difícil observar algún gavilán en cualquier pueblo de la provincia o, en la misma ciudad de Soria, donde hay alguno que pasa el invierno.
El azor mantiene su toque montaraz y es casi imposible que lo podamos ver siquiera merodear por estos espacios urbanos. Sí que se mueven, y ya no están tan fijos en los bosques donde crían, especialmente los jóvenes como el de la foto, este sí distinguible con cierta facilidad por el barrado en forma de grandes lágrimas del pecho, totalmente distinto al de los adultos.
Al final del invierno esos gavilanes vuelan hacia Europa siendo una especie rara en la provincia como nidificante. El azor es más común y, aunque jamás se ha hecho un censo exhaustivo de esta especie, no es raro en buena parte de los bosques provinciales, los cuales no tienen por qué ser nada extensos dado que es capaz de criar en mínimos pinares-isla del campo de Gómara, por ejemplo.
Ambas especies son hábiles cazadoras de aves a las que cazan con cierta facilidad dada la gran destreza que tienen para moverse en la cercanía de obstáculos como pueden ser los árboles del bosque o los coches y edificios de la ciudad. Los azores amplían su catálogo de presas con la incorporación de mamíferos del tamaño de liebres y en los extensos pinares sorianos, una de sus presas típicas es la ardilla. Ah, y tranquilos. Después de 30 años observando aves todavía dudo muchas veces de mi gavilán o azor.