Naturaleza

2025, un año de pájaros en Soria (100): Arrendajo, el parlanchín bellotero

Arrendajo. Foto Jesús Ruiz Rodrigo

Sección escrita por Juan Luis Hernández, de SEO Soria
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Alandrajo, andrajo, arrandajo, arrandrajo, gangrajo, randajo, randrajo…de todas estas formas y, seguramente, de alguna más que no conocemos es llamado el arrendajo euroasiático (Garrulus glandarius) en la provincia de Soria, lo nos da una idea de la riqueza de nuestro léxico y también, cierto es, de lo fácil que es variar un nombre que empiece por a y que tenga doble rr en su composición.

El nombre en castellano no sé si está muy bien puesto, porque no he encontrado una aproximación fiable a su significado, quizás derivado de la voz de reclamo más característica, un “kracj” muy fácil de reconocer y bien audible. En lo que no hay duda del acierto es en el nombre científico, porque la traducción literal del mismo, “charlatán bellotero” no puede ser más acertada en cuanto a algunas características del ave.

El “garrulus”, garrulo, aunque ha derivado a tintes despectivos cuando se aplica a algún espécimen humano es, en su literalidad, vocinglero, charlatán, muy escandaloso y eso es precisamente uno de los detalles biológicos que más caracterizan a la especie, pues una de las cosas que primero se aprenden cuanto entras en el bosque son las voces, fuertes y notorias, que son la nota de alarma para todos los integrantes de ese mundo forestal ante la presencia humana.

Arrendajo. Foto Jesús Ruiz Rodrigo

Pero las voces del arrendajo van mucho más allá y muestran un repertorio, para el que quiera disfrutar de él, rico y variado, incluyendo imitaciones casi perfectas como las que hace del busardo ratonero.

En cuanto a lo del bellotero, justo en estos momentos estamos ya al final de la campaña de recolección otoñal y robledales, quejigares y encinares han sido testigos del trajín continuo de arrendajos cogiendo y enterrando bellotas sin parar. Es célebre la capacidad que tiene esta especie para crear despensas subterráneas de bellotas. Cada individuo puede enterrar, a lo largo de estos meses, entre 3000 y 4000 bellotas de media, de manera individual, con el objetivo, como es lógico, de recuperarlas en meses posteriores.

Si esto es sorprendente, yo creo que lo es más que el arrendajo ¡recuerda perfectamente dónde las ha ido enterrando! y las puede recuperar para su ingesta. Aquellas que no encuentran, o si algún azor o búho ha dado buena cuenta del arrendajo enterrador, pueden ser futuros gérmenes de nuevos árboles contribuyendo, con razón, a calificar al arrendajo del auténtico repoblador natural de nuestros bosques.

Por si todo esto que hemos comentado fuera poco, nos queda hablar de lo hermoso que es este pájaro. De la familia de los córvidos, lejos quedan sin embargo los plumajes negros que caracterizan a la mayor parte de miembros de esa especie, luciendo una mezcla de colores marrones, con tonos negros y unas plumas ribeteadas de azul en las alas muy características. También cuando huye de nuestra presencia se puede identificar muy bien por la mancha blanca del obispillo que contrasta con la negra cola.

El arrendajo es una especie residente en la provincia de Soria. En la práctica totalidad de ella, pues se encuentra desde los bosques serranos de pinares y hayedos del tercio norte hasta los encinares del árido sureste provincial. Su óptimo, vista su apetencia por la bellota, son todos los bosques de quercíneas provinciales donde podremos verlo en grupos de índole familiar, más numerosos y compactos en invierno. En primavera, las parejas ocupan espacios solitarios y aislados del bosque para reproducirse y, como casi todas las aves, los pollos son bien cebados con nutritivos y proteicos insectos. La población parece mantenerse y, sin duda, el aumento de la superficie forestal le beneficia, por lo que tenemos parlanchines belloteros para rato.

Arrendajo. Foto Jesús Ruiz Rodrigo