Naturaleza

2024, un año de pájaros en Soria (6): Jilgueros y familia... ¿Qué pasa, majo, de pajarillas?

Los fringílidos forman una de las familias más coloridas y cantarinas de la provincia, de ahí que antaño fueran habituales moradoras de las jaulas en los hogares sorianos
Jilguero. Foto: Nieves de Diego
photo_camera Jilguero. Foto: Nieves de Diego
Sección escrita por Juan Luis Hernández, de SEO Soria
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¿Qué pasa, majo, de pajarillas o qué? Cualquiera que haya superado la cincuentena en Soria capital recordará esa admonición que, dependiendo del grado de atención en clase, recibiría de su profesor o profesora.

Esas pajarillas capitalinas eran los jilgueros (Carduelis carduelis), fruto de la ambición cazadora de buena parte de la muchachada en los extrarradios de la ciudad, en las tardes del otoño e invierno, cuando grandes bandos de estas preciosas aves llegaban desde Europa y, muchas, caían en la trampa del reclamo y de la liga.

Pajarillas en Soria capital, cardelinas en toda el área lindando con Aragón, sietecolores en el occidente provincial, colorines en el norte… pocas aves resultan tan familiares y reconocibles. Tanto su librea colorida -no tiene siete colores, pero casi-, así como su agradable canto, han hecho que pocas casas no contaran con algún jilguero enjaulado. Curiosamente también se le llama jaulerilla en algunos puntos de Soria.

Pero evocando otra vez esos, ya lejanos, años de la infancia, la nómina de aves que se cazaban para jaula no acababa en el jilguero. La familia de aves a la que pertenece, los fringílidos, aportaba otras especies, igual de bonitas y cantarinas.

Destaca con mucho el turis, nombre general por el que se conoce en Soria al jilguero lúgano (Spinus spinus) y que era extraordinariamente abundante algunos otoños e inviernos, como este, por ejemplo, siendo escaso otros.

Añadiríamos también al cirrio, que es el verdecillo (Serinus serinus), al pardillo (Linaria cannabina) y al verderón común (Chloris chloris). Todas estas especies, salvo el lúgano, crían de manera regular en casi cualquier punto de la provincia formando en invierno, especialmente jilgueros y pardillos, bandos a veces de cientos de ejemplares en busca de semillas diversas de las que alimentarse.

Y, como estamos ya con toda la familia, añadiremos los otros componentes. El más abundante es el pinzón común (Fringilla coelebs), quizá la especie más común en los bosques sorianos y que forma, también en invierno, bandos de decenas ejemplares.

Algunos inviernos entra en estos bandos su pariente el pinzón real (Fringilla montifringilla), especie que no cría en la Península Ibérica. Camachuelos (Pyrrhula pyrrhula), picogordos (Coccothraustes coccothraustes), verderones serranos (Serinus citrinella) y piquituertos (Loxia curvirostra) son los otros componentes de esta familia de aves tan cromática.

Estas cuatro últimas especies son más típicas del norte montañoso y boscoso de la provincia, ofreciendo alguna de ellas alguna particularidad biogeográfica, como el camachuelo, que tiene en esos hábitats el punto más meridional de cría de la especie en Europa.

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