2024, un año de pájaros en Soria (52). Los pájaros carpinteros de Soria, belleza en expansión
Sección escrita por Juan Luis Hernández, de SEO Soria
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Pocos sonidos más reconocibles en el bosque que el “tactactac” del pico de un pájaro carpintero sobre el tronco de algún árbol. ¿Pero sabemos quién es el autor de ese tamborileo? Desde luego podríamos descartar al torcecuello eurasiático (Jynx torquilla), pues es un pícido que no tiene ni la fuerza ni la capacidad para hacer nido propio y tiene que contentarse con ocupar huecos y/o nidos de otras especies.
El torcecuello es bastante peculiar porque no parece un pájaro carpintero. De tamaño pequeño y plumaje marrón grisáceo, prácticamente invisible al observador si no se mueve, se descubre en muchas ocasiones por su voz, un “ki-ki-ki-ki” muy potente y característica, que emite en las mañanas de la primavera recién estrenada, justo cuando acaba de llegar del continente africano pues es la única especie de carpintero que migra. En Soria es bastante frecuente, ocupando arboledas de riberas, huertos, frutales y otros bosques frescos similares y es bastante habitual encontrarlo en el suelo porque, eso sí que comparte con el resto de carpinteros, dispone de una lengua muy larga y pegajosa con la que atrapa, por ejemplo, hormigas en sus hormigueros.
En tal tesitura no sería tampoco difícil encontrar al pito ibérico (Picus sharpei), otro pico que frecuenta mucho el suelo también en esa búsqueda característica de hormigas, de sus larvas o huevos. Tampoco es fácil que él haya producido ese sonido pues, salvo cuando excava su nido en el tronco, no utiliza los picoteos en el árbol -los tamborileos- para comunicarse. El pito ibérico -sí, lo reconocemos, suena un poco a chiste- cuenta con un formidable pico y unas largas plumas rígidas en la cola que le permiten sustentarse según va escalando por el tronco.
En buena parte de Soria central lo llaman “pico barreno”. Se trata del carpintero más grande de todos los que vemos en la provincia e inconfundible porque luce un plumaje verde y amarillo. Y muy escandaloso porque su voz es muy fuerte y potente, una especie de relincho o risa rápida. En Noviercas se le ha llamado “relinchacaballos” o “yegüero” en Tardelcuende.
Nos quedan dos posibles protagonistas que sí que tamborilean. Es menos probable que se trate del pico menor (Dryobates minor) entre otras cosas su tamborileo es más débil y porque estamos ante un recién llegado a nuestros bosques, estando todavía en plena expansión, pero en bajo número. Hace 30 años esta especie era desconocida aquí. De tamaño apenas como un gorrión, su pequeña figura ha ido haciéndose más frecuente en los bosques de ribera del oriente provincial y también en bosques de ribera y robledales de todo el centro y norte de la provincia. El pico menor cría, por ejemplo, en Valosandero y en las riberas del río Duero a su paso por la capital. Y también tiene una voz muy potente para su pequeño tamaño.
Así que nos queda el que creemos que se lleva el premio. Ese tamborileo que oímos es muy probable que haya sido realizado por el pico picapinos (Dendrocopos major) que, aunque se llame así ocupa, sin exagerar, todos los bosques provinciales, cualquiera que sea su especie dominante siendo común en choperas y robledales. La combinación de blanco, negro y rojo también lo hace fácilmente distinguible, siendo una especie muy arbórea, bajando al suelo en raras ocasiones. Las tres últimas especies son sedentarias y se pueden observar en cualquier época del año, siendo ahora mucho más fácil verlas, en especial, en los bosques de hoja caduca como son los bosques de ribera, robledales o hayedos.