Naturaleza

2024, un año de pájaros en Soria (41): Rabilargos: de la familia de los cuervos, pero nada, o poco, negros

Rabilargo. Foto Jesús Ruiz Rodrigo
Soria marca la distribución nororiental de esta especie en la Península

Sección escrita por Juan Luis Hernández, de SEO Soria
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Cuando se piensa en la familia de los “grajos”, los córvidos, siempre nos imaginamos aves negras robustas. En España sin ir más lejos, con esa librea están el cuervo, la corneja negra, la graja, la grajilla, la chova piquirroja y la chova piquigualda.

Pero la urraca tiene buena extensión de blanco. El arrendajo, con un plumaje predominantemente marrón, tiene unas plumas azules preciosas. Y nuestro protagonista de hoy, el rabilargo, presenta tonos cremosos y azules con un aspecto muy grácil.

El rabilargo ibérico (Cyanopica cooki) es un endemismo ibérico, presentándose solo en Portugal y España. Hasta hace no mucho tiempo se pensó que la misma especie de rabilargo vivía en el otro extremo del continente asiático, en China, Corea y Japón, pero ahora ya se sabe que son dos especies distintas.

La teoría de que los rabilargos hispanos los trajeron los marineros portugueses en sus primeras expediciones en el siglo XVI hay que descartarla por completo. Los rabilargos llevan aquí muchos miles de años y su familiaridad en las zonas que ocupa le ha hecho merecedor de muchos nombres propios, en donde se expresan en especial algunas de las características de su comportamiento.

Por ejemplo, en buena parte de los pinares y sabinares centrales en torno a Bayubas y Tardelcuende, al rabilargo se le llama “mongino”, o su variante “mongín” en Muriel de la Fuente o “muhino” en Abejar. Todos ellos por las voces, lastimeras y llamativas, que tiene. De ahí por ejemplo que en Cabrejas del Pinar se le llame “bufín”, aunque otros nombres no tienen una explicación tan fácil como “carleja” en Casarejos, “calmón” en San Leonardo, o “arrendrajo” en La Cuenca.

Observando los pueblos que hemos mencionado podríamos hacernos una idea de dónde vive el rabilargo. Ocupa todo tipo de bosques que se encuentran en torno al Duero a su paso por la provincia. Es difícil encontrar una especie tan estricta en este sentido y, de hecho, Soria marca la distribución nororiental de esta especie en la Península.

Al norte de Garray o al este de Almazán, ya no vamos a encontrarlo. Prefiere sabinares y pinares de pino laricio o resinero, pero también vive en otros bosques y dehesas de rebollos, quejigos y fresnos, en donde se van a mover los grupos de rabilargo pues su vida siempre es grupal, colonial, incluso para criar.

Varios rabilargos. Foto Jesús Ruiz Rodrigo

Los jóvenes nacidos el año anterior suelen ayudar a sus padres en la cría de la nueva prole y por ello siempre los veremos en grupos de 30/40 ejemplares que en otoño e invierno pueden verse duplicados al juntarse varios grupos próximos. Inconfundible, por su cola larga, azul como sus alas, presenta un capirote negro, algo más canoso en los ejemplares jóvenes.

Se alimentan de todo tipo de frutos, insectos grandes y carroña. Su situación no parece ser mala en Soria pues los grupos siguen viéndose de manera habitual e incluso podemos verlo entrando en muchos pueblos como Calatañazor y Ucero o áreas humanizadas como merenderos o campings. Una suerte que podamos ver en Soria esta especie tan singular.

Rabilargo joven. Foto Jesús Ruiz Rodrigo