2024, un año de pájaros en Soria (37): Cernícalos, las rapaces más frecuentes en Soria (con el permiso de los buitres)
Sección escrita por Juan Luis Hernández, de SEO Soria
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¡No seas cernícalo! Seguro que más de uno/a habrá recibido esta admonición por parte de algún amigo o familiar ante un comportamiento basto, rudo o grosero. Pues eso es lo que significa en sentido figurado ser un cernícalo.
Pocas veces está más desacertada una comparación. Los cernícalos son pequeñas rapaces, de la familia de los halcones, sumamente gráciles y elegantes, y nada en su comportamiento los equipara con la rudeza mencionada. Su nombre procede de su capacidad de cernerse, de quedarse inmóviles en el cielo, batiendo las alas con fuerza inmóviles en un punto desde donde pueden ojear como si fueran un dron en busca de las pequeñas presas que conforman su dieta: ratones y topillos, pequeños reptiles, aves y muchos insectos como saltamontes.
En esa tesitura es muy fácil verlos pues, como indicamos en el titular, se trata de una especie bastante frecuente en toda la provincia, aunque como es lógico se presenta en mayor número en áreas abiertas: bien grandes áreas cerealistas, los grandes pastizales de las sierras o los alrededores de los pueblos y ciudades, llegando a criar por ejemplo en la propia ciudad de Soria.
Habría que acotar cuál de las dos especies de cernícalos es la que tenemos aquí. Se trata del cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), observable todo el año, mientras que la otra especie de cernícalo, el primilla (Falco naumanni) solo puede verse en estos momentos, en algunas áreas del este y del sur, sobre todo en la comarca de las Vicarías y otras próximas de Almazán y el Campo de Gómara.
Los primillas crían en construcciones humanas del centro y del sur de España y, en verano, se concentran en bandos familiares moviéndose a áreas más norteñas donde pueden tener más alimento disponible. En pocos días se marcharán a África pues, a diferencia de los vulgares, solo están aquí en primavera y verano para criar.
Los cernícalos vulgares no son muy grandes, pues su longitud ronda los 35 centímetros y el doble de envergadura alar, siendo algo mayor la hembra que el macho. Este es más colorido que ella, presentando un plumaje marrón rojizo en el dorso mientras que la hembra es homogéneamente más parda. Son muy vocingleros, chillones, un kikiki fuerte que podemos oír de la pareja en sus momentos de celo o de los jóvenes en sus disputas en el nido o al poco de salir de él.
Pueden criar en muchos emplazamientos siendo los más habituales los roquedos de hoces y sierras, pero también ocupan nidos de cornejas y cuervos en bosques o construcciones humanas aisladas como ermitas, atalayas, castillos, silos, pero también en la propia urbe. En Soria capital hay varias parejas que usan algunas jardineras de edificios elevados. Su población no se ha cuantificado nunca, ni en Soria ni en el resto de la península, pero podemos estimar algunos cientos de parejas las existentes, cifra que en los últimos años va descendiendo, pues según el programa SACRE de la SEO, la población nidificante de cernícalo vulgar ha descendido un 50% en los últimos 20 años.