2024, un año de pájaros en Soria (34): Papamoscas: las 'aletillas' que pueblan por doquier los bosques de Soria
Sección escrita por Juan Luis Hernández, de SEO Soria
Para ser socio o para información, escribir al correo seo-soria@seo.org
VER SECCIÓN COMPLETA '2024, UN AÑO DE PÁJAROS EN SORIA'
A la pregunta, siempre difícil, de saber cuál es el ave más común y/o con mejor distribución en Soria podríamos hablar de los gorriones y vencejos en los medios urbanos, los pinzones vulgares en los hábitats forestales o las alondras comunes en nuestros campos.
Pero si tuviéramos que concretar una especie en estos momentos, hasta mediados de septiembre, pocas dudas hay de que los grandes protagonistas son los papamoscas, familia de aves llamada de esa curiosa forma por su gran agilidad y afinidad a la hora de capturar moscas y otros insectos desde una percha en un árbol, a la que suelen regresar tras su lance predatorio. Y si bien son dos especies las que podemos ver ahora, el papamoscas gris (Muscicapa striata) y el papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca), es este último el gran protagonista.
En estos momentos su gran población europea, estimada en unos 20 millones de aves, han empezado su desplazamiento hacia África y, en ese viaje, van a pasar, y parar, en cualquier bosque con el que se encuentren. Bosque o cualquier pequeña agrupación de árboles pues los podemos ver en jardines y parques. Y si fácil es verlos también es muy fácil saber reconocerlos al presentar dos características principales: una es anatómica y se concreta en sendas manchas blancas en las alas bien visibles en todos los individuos. Y la otra, que hace también que nos fijemos más en sus alas, es que no estamos ante el típico pájaro discreto y silencioso que pasa desapercibido.
El cerrojillo se mostrará inquieto y mientras emite de manera continua un “kip-kip” de alarma muy característico, mueve al unísono sus alas. Ese movimiento nervioso es el que nos ha permitido titular el artículo, pues en muchos pueblos de las comarcas de Tierras Altas los han llamado de manera habitual “aletillas” o “letuja” en Sarnago.
La ubicuidad y abundancia del papamoscas cerrojillo en este paso migratorio otoñal no se corresponde con lo que ocurre en el paso migratorio primaveral. En ese paso se muestra escaso y fugaz, seguramente porque la mayor parte de la población europea migra por vías más cercanas a la costa. De todas maneras, no podemos obviar que algunas pocas parejas de la subespecie iberia de papamoscas cerrojillo se reproducen aquí.
Como en otras zonas peninsulares, selecciona zonas de media montaña, con bosques maduros, dado que para criar siempre utiliza agujeros en árboles o, en su defecto, cajas nido. En Soria, la mejor zona para verlo y comprobar lo hermoso y diferente que puede ser el macho, es el alto valle del Tera. Todos los robledales de las dehesas de San Andrés, Almarza, Arguijo, La Póveda o Gallinero son perfectos para el papamoscas.
El macho en primavera es negro en la parte superior, con una mancha blanca en la frente, los paneles blancos de las alas muy contrastados y también muy blancas, sus partes inferiores. Ahora esos machos han desgastado su plumaje y todos, machos, hembras y jóvenes, tienen similar plumaje pardo, pero con las citadas manchas blancas. Disfrutemos de su presencia y de su habilidad para atrapar insectos.