Naturaleza

2024, un año de pájaros en Soria (25): Collalbas, muy desconocidas pero muy hermosas

Collalba gris. Foto: Jesús Ruiz Rodrigo
photo_camera Collalba gris. Foto: Jesús Ruiz Rodrigo

Sección escrita por Juan Luis Hernández, de SEO Soria
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Recuerdo a la perfección la primera vez que vi una collalba, una collalba gris ('Oenanthe oenanthe'). No fue en el campo, sino que fue en una guía de aves, mi primera guía de aves que compré en la librería del “barbas”, en Soria capital. Recuerdo esa especie porque, aparte de parecerme realmente hermosa, en el apartado de su distribución indicaba que era común y frecuente en buena parte de la península y, por lo tanto, en Soria.

Le enseñé la fotografía a mi padre y me dijo que se parecía a un ave que era muy frecuente en Los Rábanos, pero que no se llamaba collalba sino “peñasca” y que como su propio nombre indicaba era habitual de muros de construcciones, montones de piedra entre las fincas y otros hábitats semejantes.

Collalb gris, hembra. Foto: Jesús Ruiz Rodrigo
Collalb gris, hembra. Foto: Jesús Ruiz Rodrigo

Como habrán adivinado, la peñasca sí que era la collalba gris y así es como se la conoce en muchos pueblos de la Soria central, aunque puede que esta especie sea una de las que tenga más nombres vernáculos en la provincia, algunos particularmente curiosos como “cornicabra” en Ágreda o “bicharcha” en San Leonardo.

Una especie muy común y frecuente, que llega a Soria desde África los últimos días de marzo y que presenta un marcado dimorfismo sexual, siendo el macho el que presenta la librea más llamativa con un plumaje gris azulado en el dorso, alas negras, partes inferiores ocres y antifaz negro. Ambos géneros presentan un diseño muy característico en la cola, blanca como su nombre indica, pero con una T negra invertida.

Collalba rubia. Foto: Jesús Ruiz Rodrigo
Collalba rubia. Foto: Jesús Ruiz Rodrigo

A mediados de verano van desgastando y mudando su plumaje perdiendo el macho ese color, pero no por eso pierde su belleza. Es un placer ver a las collalbas moverse en busca de los insectos que componen su dieta saltando y moviéndose por el suelo y por esos amontonamientos de piedras mencionados.

A comienzos de octubre se van marchando habiendo salido para África un poco antes su pariente, la collalba rubia ('Oenanthe hispánica'). Más montaraz que la gris, la rubia elige zonas más pedregosas, pero al ser una especie muy mediterránea solo es frecuente en la mitad sur de la provincia siendo muy rara del Duero hacia el norte. Y si la gris es hermosa, la rubia no se le queda a la zaga, con ese fuerte contraste entre sus alas y antifaz negros y el resto del plumaje de color ocre.

Y no podemos ya dejar de comentar la última especie de collalba que se puede ver aquí, como es la collalba negra ('Oenanthe leucura'). Esta sí una especie sumamente extraña en la provincia, ya que además está en acusado declive. Aunque no era numerosa se podía detectar en muchos valles orientales o en las laderas del Castillo de Gormaz. Hoy solo el valle del Jalón, por su salida provincial en Santa María de Huerta, ofrece la posibilidad de verla. ¡Disfrutemos de ellas!

Collalba negra
Collalba negra. Foto: Jesús Ruiz Rodrigo

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