Naturaleza

2024, un año de pájaros en Soria (23): Sisón común, una realidad triste y dramática

Su población ha descendido un 75% en la provincia de Soria en los últimos 30 años
Sisones hembra. Foto, Jesús Ruiz Rodrigo
photo_camera Sisones hembra. Foto, Jesús Ruiz Rodrigo

Sección escrita por Juan Luis Hernández, de SEO Soria
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La realidad de las aves esteparias es triste y dramática. Sus poblaciones han caído en picado y cada vez es más raro encontrarte con aves que, en un momento no tan lejano, eran habituales en el agro soriano. Uno de las más hermosas y llamativas es el sisón común ('Tetrax tetrax'). Pariente pequeño de la avutarda -de la que sin duda hablaremos en otro momento-, el sisón es un ave inconfundible.

De unos 40 centímetros de longitud y un metro de envergadura, destaca por un plumaje mimético de partes superiores parduzcas e inferiores blancas, aunque el macho, en esta época primaveral, luce unas galas bien diferentes, con un cuello de un intenso negro donde aparece una mancha blanca separando la cabeza grisácea.

Fuera de la época primaveral es muy difícil diferenciar a hembras, machos y jóvenes del año. El macho también se hace presente a través de su voz, no precisamente melodiosa, pero muy efectiva, pues se trata de un pequeño “pedete” corto, audible a larga distancia y que suele acompañar a veces con un pequeño salto que tiene como misión hacerse, si cabe, más visible entre las posibles hembras presentes que, por desgracia, no son muchas.

Ni hembras ni machos, porque la población de sisón en Soria ha descendido el 75% en los últimos 30 años. Evidentemente, de seguir a ese ritmo, en diez años no habrá sisones en Soria. ¿Dónde podemos verlos? Las habituales planicies cerealistas donde conviven zonas de barbechos y pequeños páramos incultos son los lugares más querenciosos.

Cuatro ZEPAS (Zonas de Especial Protección de Aves) son los mejores espacios para el sisón: Altos Campos de Gómara (aunque aquí ha descendido muchísimo), Deza-Cihuela, los Páramos de Layna y los campos entre Monteagudo y Almaluez. Aparece puntualmente en otros lugares similares como Rello, Alcubilla de las Peñas, Taroda… pero son muchos sitios más en los que ha desaparecido.

Sisón hembra. Foto Jesús Ruiz Rodrigo
Sisón hembra. Foto Jesús Ruiz Rodrigo

Como decíamos, el descenso de su población es tal que, en el último censo realizado por la Fundación del Patrimonio Natural de la Junta de Castilla y León el año 2020, se recogen 164 machos de media -frente a 500 en el 2002- cifra que, en la actualidad, apenas cuatro años después, se habrá visto reducida todavía más.

Después de la época reproductora, los distintos grupos familiares suelen juntarse en grupos compactos que permanecen en torno a pastizales y rastrojeras hasta mediados de octubre, marchándose ahí a zonas más térmicas de la propia península.

Como curiosidad, diremos que el año pasado el LIFE Ricotí marcó un macho de sisón con un emisor satelital GPS. Este sisón se marchó en esas fechas de octubre y ha permanecido todo el invierno en una zona de Huete (Cuenca). Aún se puede evitar la desaparición del “ánade de cascabel o ánade de campanilla” como se le conocía por tierras de Ciria y Borobia. Aunque queda poro tiempo.

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