Naturaleza

2024, un año de pájaros en Soria (20): Escribanos, los grandes desconocidos

En Soria tenemos hasta siete especies que se pueden ver: montesino, soteño, cerillo, hortelano y triguero, especies nidificantes, palustre, visitante invernal y el nival citado ocasional y puntualmente en algún paso migratorio
Escribano hortelano: Foto José Ramón Lazare
photo_camera Escribano hortelano: Foto José Ramón Lazare

Sección escrita por Juan Luis Hernández, de SEO Soria
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La familia de los escribanos es una de las grandes desconocidas dentro de las aves que pueblan nuestra provincia. Llamados así por las filigranas y rayas oscuras que presentan en sus huevos, su vida diaria sin embargo muestra una gran discreción y timidez, lo que lleva a que pasen, la mayor parte del tiempo, desapercibidos.

Y eso que en Soria tenemos hasta siete especies que se pueden ver: montesino, soteño, cerillo, hortelano y triguero, especies nidificantes, palustre, visitante invernal y el nival citado ocasional y puntualmente en algún paso migratorio.

Pero viendo las impresionantes fotos que José Ramón Lazare ha hecho del escribano hortelano ('Emberiza hortulana') en nuestra provincia y que acompañan, más bien, dan sentido a este artículo, comprenderemos que habría que dedicar un poco más de atención a estas aves y, en particular, al susodicho hortelano.

A pesar de ese apelativo, que luce tanto su nombre común como el científico, nos equivocaríamos si buscáramos a este escribano en las huertas y ambientes similares. Recién llegado del continente africano, pues es el único escribano de la familia que abandona en invierno la península, se establece en áreas de ladera de valles y cerros del tercio sur provincial, sobre todo, no siendo raro todavía.  Los valles que rodean Medinaceli o las laderas del valle del Escalote serían un ejemplo de este tipo.

Pero también frecuenta áreas más boscosas de valles frescos, con sabinas, robles y encinas. El valle del Sequillo en Rioseco sería un ejemplo de esta predilección y es donde hemos recogido una de las características más llamativas de esta especie: su canto, pues es tan llamativo que ha dado pie a a alguno de los nombres vernáculos más curiosos que conocemos.

Así, en Rioseco de Soria se le llama “chivichoncho” pues su canto es una secuencia inicial bisilábica repetida “chivi-chivi-chivi, que acaba en otras notas decrecientes “chon-cho”. Chivichoncho. En Fuentearmegil, la misma secuencia ha sido denominada “Filotronchos”. O en Burgos, “tiracantos” y “miratontos”.

Escribano hortelano: Foto José Ramón Lazare
Escribano hortelano: Foto José Ramón Lazare

Se le llame como se le llame, ahora mismo están los machos desgranando con fuerza su canto para atraer a las hembras. Y, al contrario de otras especies, no son nada difíciles de localizar gracias a su canto, a que este es tan peculiar y característico como lo hemos descrito y porque ese canto lo suele emitir desde lo alto de algún arbolito, mata o roca dentro de su pelado hábitat.

Cada vez son menos. Se trata de una especie que se encuentra, sin conocer muy bien las causas, en un declive moderado. En nuestra zona se estima que en los últimos 25 años su población ha sufrido una disminución cercana al 50%. Sería un pena que el “chivi-chivi-chivi-chon..cho” dejara de oírse en nuestros campos.

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