Naturaleza

2024, un año de pájaros en Soria (18): Los vencejos, los reyes del aire

El ave que pasa dos años seguidos de su vida en el aire ya está entre nosotros
Vencejo. Foto Daniel Fernández
photo_camera Vencejo. Foto Daniel Fernández

Sección escrita por Juan Luis Hernández, de SEO Soria
Para ser socio o para información, escribir al correo [email protected]
VER SECCIÓN COMPLETA '2024, UN AÑO DE PÁJAROS EN SORIA'

Si en algún programa de televisión, de esos que tanto abundan, preguntaran cuál es el ave que se pasa dos años seguidos de su vida, desde que sale del nido, volando, estoy convencido de que muy pocos acertarían y pensarían en alguna especie exótica y/o lejana.

Si preguntaran cuál es el pájaro que come en el aíre, bebe en el aire, copula en el aire y ¡duerme en el aire!, creo que se volvería a pensar o en una especie inexistente o directamente ajena a nuestro continente.

Y no. Todas estas cuestiones las comparte una especie excepcional como vemos, pero muy frecuente y común en toda nuestra provincia y, por extensión, en todo el continente europeo. Se trata del vencejo común ('Apus apus'), que acaba de llegar a Soria en estos días, aunque las peculiaridades de nuestro clima han hecho que muchos de esos vencejos se movieran a zonas próximas, dado el frío pasado estos días de atrás que limita la existencia del plancton aéreo del que se nutre, pues los vencejos solo comen insectos que capturan en vuelo.

No creo que exista una imagen más primaveral, más de buen tiempo, que un nutrido grupo de vencejos chillando y persiguiéndose en estos días de mayo y junio sobre los tejados de las casas de todas los pueblos y ciudades.

Su figura negra, con alas largas y afiladas, no tiene confusión posible. Esa forma de su cuerpo en forma de hoz -foz- es el origen del nombre vernáculo que tiene esta especie en buena parte de la Soria central y oriental: oncete, ocete, doncete, foncete, loncete… Curiosamente, en toda la mitad occidental de la provincia se le llama avión, lo cual crea muchas confusiones porque ya vimos que el avión, en realidad, es una pequeña golondrina.

Vencejo. Foto Jesús Ruiz Rodrigo
Vencejo. Foto Jesús Ruiz Rodrigo

Se llame como se llame, el vencejo llega de África para reproducirse, algo que parece sencillo, pero no tanto porque las construcciones modernas se lo ponen difícil al carecer de huecos en tejados y no tienen otras hendiduras que usar para nidificar.

En los cascos históricos de los pueblos y ciudades sí que encuentra todavía espacios donde meterse, poner dos o tres huevos y, si todo va bien, en el mes de julio y agosto esos polluelos se lanzarán al vacío.

Y tienen que pensarlo bien porque, como se caigan al suelo, es casi seguro que no podrán remontar, dada la extrema longitud de sus alas y lo pequeño de sus patas. Si todo va bien, ellos y sus progenitores se volverán a marchar hacia África a finales de julio o primeros días de agosto. Apenas tres meses de su biología los pasan con nosotros, pero son vitales para que puedan seguir surcando y dominando esos cielos, librándonos de muchos millones de insectos y, cómo no, alegrándonos con su presencia.

Entrando en la página solicitada Saltar publicidad